SORAYA —Todo se ve como esperábamos —dijo la Dra. Carlson mientras movía el transductor del ultrasonido sobre mi abdomen—. No hay sorpresas, y eso siempre es algo bueno. César seguía sentado en una esquina de la habitación, con la mirada quemándome la nuca. Era casi como si pudiera leer sus pensamientos, como si pudiera sentir cuánto me resentía en ese momento. Yo hacía todo lo posible por ignorar la furia que emanaba de él, y tenía la sensación de que la Dra. Carlson estaba haciendo lo mismo. Pobre Dra. Carlson. Era la segunda vez que la ponía en una situación profesional incómoda con el hombre con el que estaba saliendo. Espera. ¿César y yo seguíamos juntos siquiera? Y si nunca lo habíamos estado de verdad, ¿podíamos siquiera tener una ruptura real? —Entonces… ¿todo está bien? —p

