—Kaelith y yo estamos juntos —le digo. —Bueno, ninguna sorpresa ahí. ¿Por qué estás tan enojado? —Dirige su pregunta directamente a Miller. —Porque no está viendo las cosas con claridad. Estoy tratando de proteger nuestro negocio —intenta defenderse Miller. —¿Crees que Kaelith va tras el negocio? —No —responde Miller—. Pero... Alan lo detiene ahí, levantando un dedo. —No hay peros. Has estado en todo este viaje de Khan y Kaelith todo el año. Ella es una empleada brillante. Ha mantenido su distancia de Khan por el bien del negocio. —¿Cómo sabes todo esto? —le pregunto a mi amigo. —Privilegio conyugal. Miller y yo nos miramos; Alan ha perdido la maldita cabeza. —¿Conyugal como de estar casado? —Miller hace la pregunta urgente. —Sí. Exactamente eso. —¿Estás drogado? —Porque parece

