Isabella Martinez Lucas hacia el desayuno mientras que Liliana y yo terminábamos de arreglarnos había sido bastante sencillo tener una rutina los tres juntos habían pasado dos días desde que Liliana había aparecido en nuestras vidas y aunque sí me había emocionado un poco tengo que admitir que también me había dado algo de nervios pensar que ella podría hacer que nuestra rutina cambiará después de todo estábamos demasiado acostumbrados a solo estar nosotros en el apartamento. En estos dos días Lucas no se había ido por ningún motivo. De hecho salíamos más temprano y habíamos ido a pasear solamente para poder convivir un poco más con Liliana, incluso la había visto ayudarla un poco con sus actividades y no pude evitar reafirmar lo que ya yo sabía la gran persona y padre que era Lucas

