El siguiente movimiento de Sara era el de colocar las medias y para ello se puso frente a mi mujer que tenía su sexo totalmente expuesto y aunque algo apurada, entendía que entre mujeres aquello era de lo más normal, algo que desde luego a mí me resultaba explosivo y eso que ya tenía a mi mujer muy vista. Mi sobrina parecía recrearse mientras se ponía en cuclillas frente al cuerpo de mi esposa que esperaba anhelante. Las manos de Sara subían por las piernas de Leidy lentamente, haciendo esos movimientos a cámara lenta, disfrutando de sus rotundos muslos, hasta enganchar las medias en los ligueros... pero ella seguía sin braguitas, apurada y mirándome de vez en cuando sin saber cómo reaccionar. — ¿Sabes que tienes un coño precioso? — comentó de pronto Sara mirando hacia su entrepi

