—No sé si quiero hablar de esto ahora... —Sara, vos misma me lo dijiste ayer, ya no somos unos críos, ahora podemos hablar las cosas como personas adultas. Creo que esta es nuestra oportunidad de aclarar muchísimas cosas. —No creo que tenga ningún sentido remover el pasado... —respondí intentando rehuir el cara a cara. —A mí me quedaron muchas espinas clavadas de ese pasado que no querés remover... Sara, si salgo por esa puerta, va a ser un adiós definitivo, y sería una pena que una amistad tan bonita como la nuestra terminara de esta manera. Tenía razón, todo estaba dado para que habláramos del pasado, para que nos dijéramos todo lo que no nos atrevimos a decir en nuestros últimos años juntos. Pero yo no quería hacerlo, me daba miedo y, a la vez, vergüenza reconocer que me había compo

