P.O.V. Alessandro Los pasos de Emma se alejan cada vez más, al punto en el cual dejo de escucharlos y giro mi rostro para corroborar que se ha ido. Y es que me hace sentir bien contarle a alguien sobre lo que me ha pasado, aunque por lo visto si subestime a esa pelirroja, es lista; sabe usar bien sus palabras. Solo el defecto que tiene es que, cuando el miedo la ciega, se vuelve tan indefensa como una oveja; a lo mejor, con el tiempo puede aprender a controlarlo. Pero dejando eso a un lado, por una vez en mi vida alguien me ha dicho que realmente no quiero una esposa porque sería muy malo de mi parte sentenciar a mi hijo a pasar su vida en las mismas condiciones que yo: las terapias, las múltiples cirugías, los constantes dolores en las extremidades. Así que no puedo hacer eso con

