P.O.V. Estéfano Me siento frustrado, molesto y con un sentimiento bastante extraño porque le acabo de decir algo a Emma, algo delicado, y ella lo toma como un juego. No sabe que ese hombre es malo y que solo querrá lastimarla, pero no discutiré con ella; prefiero ahorrarme palabras y no seguir molestándome. Por fin, después de minutos, sintiendo esa aura pesada y una incomodidad terrible, él detuvo el auto. Miro cómo todo está listo, oigo cómo Max quita los seguros de las puertas y, antes de que pueda reaccionar, miro cómo Emma abre la puerta, saliendo disparada del auto. —Maldición. Salgo también del vehículo, corriendo detrás de ella que va a toda velocidad, pero para mí no es nada grave porque desde muy joven me la he pasado corriendo, así que esto es pan comido para mí. —¡Corre

