Camila abrazó a Albert quien la estaba esperando en la entrada de la casa de su madre, a donde ella le había pedido que fuera con la niña. __ ¿Melani? __Pregunta ella. __ Está adentro. No ha querido dormirse esperando a que llegaras. __ Luego este abrazó a las otras mujeres extendiéndose con Marien, que comenzó nuevamente a llorar abrazada a él. Juicioso como era, las llevó a adentro y ninguno se percató de la persecución a la que estaban siendo sometidos. Camila llevó a su hija a la cama mientras las demás ponían al tanto de los acontecimientos a Albert. Miró el teléfono con nerviosismo y el corazón roto, deseando que el miedo que sentía, por la duda que había en lo más profundo de su corazón, y que iba en aumento cada vez que volvía a llamar y no recibía respuesta, no fuera cierta.

