Camila se quedó mirándolo sin poder salir del asombro ante lo que para ella era un descarado entrometimiento de parte de él. No sabía si responder a esa pregunta, porque, a parte de acabar de conocerlo, no, no había ido a un médico todavía. Así que no podía saber si era niño o niña. Y, decepcionada con ella misma al sentir cierta extraña alegría en el fondo de su corazón, estaba segura de que tenía que rechazar aquella propuesta de amistad. No solo porque estaba más que acostumbrada a estar sola, si no que, tampoco cabía en su entendimiento, ¿cómo podría mantener una amistad con un hombre? No quería darle demasiado vuelta al asunto. Porque a pesar de que él le había parecido desde el principio, demasiado afeminado, tampoco podía asegurarlo con certeza. No tuvo tiempo de hablar cuando al f

