El idioma de las miradas

1361 Words
Ese día al final de las clases Albert nos llevó la heladería aprovechando el momento, ya que Nashla y Hendrik habían llamado a Nahuel para que los llevara de regreso a casa. -Esta semana a Sarahí le llegaron algunas quejas de tus profesores –dijo dirigiendo su mirada hacia mí, esta salida tenía un propósito oculto –¿quieres contarme? - Es un asunto arreglado –respondí aliviada de poder admitirlo –Gracias por preocuparte. Jess ya me ayudó con ese tema, te prometo que ya no va a ocurrir más. - ¡Excelente! –dijo aliviado, no le gusta ser el malo de la historia –Nos tenías preocupados. Ya veremos la siguiente semana si no tenemos quejas de nuevo. - Descuida papá –respondió Jess –Ese asunto está arreglado. - Confío en ustedes, no me decepcionen –sonrió y guardó silencio de nuevo. –Wendy ¿cómo estás? ¿Te va bien en la escuela? ¿Te sientes cómoda? - Por supuesto que sí, asistir a la escuela es muy divertido y más fácil aprender que con los maestros particulares y mis pesados hermanos, no sé qué tiene mi mamá en contra de las escuelas. No me imaginé que estudiar era tan fácil y puede ser divertido, he conocido muchas personas, muchos chicos de mi edad muy agradables. - Me alegra que te guste este estilo de vida. - ¡Me encanta! –admitió animada –Mi mamá nos tenía en una burbuja de cristal, sólo convivimos con sus pocos amigos y en cenas de adultos, siempre aburrido, siempre la misma historia. No sé cómo puede hacernos eso, nos hace dependientes de muchas cosas, no nos permite hacer ninguna labor doméstica, sólo tareas y trabajos, protocolo, elegancia, ¡Pff! Eso todos los días es cansado, ¡ya estamos en otros tiempos! - Ya la veo buscándoles un esposo –Me reí tras mi comentario, pero Wendy no le veía la gracia, así que Jess con mucho esfuerzo contuvo su risa. - No te burles Fer, pero pienso que así lo piensa ella, no la conoces como yo, es controladora, quizá por eso es así la manera de ser de mis hermanos. - Pero no eres cómo ellos. - No Jess, pero quizá tienen un modo diferente de ver la vida, no están acostumbrados a convivir con otras personas, en cambio yo, varias veces he pasado vacaciones con Fer, gracias a mis tíos he podido conocer una vida diferente que ellos preferían evitar –suspiró –ahora no sé qué le pasó a mi mamá que los dejó venir. - Quizá se dio cuenta de que necesitaban conocer otra vida, dónde no pueden tener tantos privilegios y comodidades. - Quizá Albert, pero ¿por qué hasta hoy? ¿Por qué no antes cómo a mí? - Debe tener sus motivos o quizá no tuvo otra opción. - Más bien es eso Fer, no tuvo otra opción. Lo único es que, me alegro de tenerlos a ustedes y poder pasar divertidos e increíbles momentos. Continuamos hablando de gran variedad de temas, uno tras otro hasta que llegó la hora de la cena. - Preparé una sorpresa para esta noche. - ¿De qué se trata papá? –preguntó Jess impaciente - Ya lo verán –se levantó de su asiento y nos invitó a seguirlo –tenemos que irnos, pasaremos sus amigos de camino. Alex y Liz abordaron el auto de Albert unos minutos después de salir de la heladería, iban muy bien vestidos, elegantes y perfumados. No sabíamos de qué se trataba, ni por qué iban vestidos así. 12 de septiembre decía la fecha en mi teléfono, los días habían pasado tan rápido, que había olvidado por completo una de las fechas más importantes del año: el cumpleaños de mi mejor amigo. Me sentí mal por olvidarlo, en todo el día no había prestado la atención que se merecía, ni siquiera lo había hecho sentir especial ¡qué mala amiga era! Miré a punto de decir algo, pero Albert y con un gesto oportuno me indicó que guardara silencio ¡Claro era una sorpresa para Jess! Llegamos a un pequeño lugar cerca de la playa, entramos en una cabaña con vestidores con nuestros nombres colgados la puerta. Entre en el vestidor con mi nombre para descubrir un elegante vestido y cosméticos para un buen maquillaje y peinado, sabía lo que debía hacer, y puse mis manos en marcha. - ¡Papá! –gritó Jess desde el vestidor –La puerta de atoró, no puedo salir. - Espera, buscaré algo para abrirla. Salí del vestidor bien arreglada para una fiesta para descubrir que Albert había cerrado la puerta de Jess por fuera y simulaba hacer esfuerzo para abrirla. Con gestos nos indicó que saliéramos al lugar donde sería la celebración. La luna brillaba en lo alto, la brisa cálida se deslizaba por mi piel como una fina tela de seda y había un millar de estrellas adornando al cielo oscuro. El mar danzaba con una balada tranquila. Se podía sentir el ambiente repleto de calma y paz. Tras caminar unos pasos descubrí la parte más hermosa de la playa, y no sólo eso, Mary, Mike, Rosie, Paulina, Stephanie, Ryant y Gabriel estaban ahí, unos arcos de madera cubiertos de brillantes luces estaban justo arriba de sus cabezas, era el punto de reunión para esperar a Jess. Mesas con mantelería y cristalería fina decoraban una pequeña parte con unos centros de mesa con velas, todo era hermoso. Y al final mis ojos se detuvieron en el pastel bajo el letrero con el nombre de mi mejor amigo. Todo lucía espectacular, cada detalle estaba pensado y hecho con sumo cuidado, todo era perfecto. Saludé a mis amigos como siempre, y me instale entre ellos para esperar. - Encontré el regalo en tu recámara –susurró Mary cerca de mi oído –¡Qué suerte que lo compraste con antelación! Y estoy segura de que, como siempre, será algo que le encantará a Jess, nadie lo conoce mejor que tú. - Dijo Albert que Jess no sospecha nada –comentó Wendy acercándose –ni siquiera él recuerda que es su cumpleaños, algo lo mantuvo muy ocupado que se olvidó por completo de la fecha, así que será una sorpresa –Lo has mantenido tan preocupado esta semana que olvidó la fecha –dijo Liz en tono de reclamo –Buen trabajo Fer. - No me lo recuerdes –suspiré –fue una semana muy complicada. - Hiciste un buen trabajo –agregó Wendy con sarcasmo - Perder clases no es un buen trabajo. -¿Por qué no asistías a clases? –preguntó Alex interrumpiendo la conversación - Es un asunto complicado del que preferiría no hablar ahora. - Es por ese asunto de Kevin –preguntó Wendy sospechando –¿cierto? - ¿Qué hay con Kevin? –preguntó Mike - Nada –le resté importancia, no quería llamar la atención de más –Wendy no sabe lo que dice. - Claro que sé –respondió a la defensiva –Seguro fue por eso que estabas distraída toda la semana. - ¿Qué pasó con Kev? –preguntó Rosie interesada en el tema - Kevin y Ashley eran pareja –respondió Wendy haciendo énfasis en la palabra ERAN - ¿Eran? –preguntó confundida No tenían por qué enterarse todos de lo que pasaba, pero Wendy estaba contando más de la cuenta, me quedé en silencio mirando la reacción de mis de mis amigos. - ¿No se enteraron? –Wendy era muy ingenua para reconocer mi incomodidad –No puedo creer que mi hermanita no les haya ido con el chisme. Kevin y Ashley terminaron el domingo, se dice que es por otra chica, pero nadie en la escuela sabe de quién se trata, excepto Liz, Jess, Alex y yo –me miró y yo agaché la mirada –Desde hace varios días Kevin sólo busca una excusa para hablarle y estar cerca de ella. Detuve mi vista en Mike que miraba y escuchaba a Wendy con atención, pude observar un gesto casi imperceptible de disgusto, suspiré y me quedé inmóvil.
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