Vidas en contraluz

1560 Words
Tras las respectivas llamadas, tomamos camino hacia el parque central de la ciudad, el parque Southpary, para pensar mientras mirábamos los alrededores. Era un parque popular en la ciudad, un lugar tranquilo en horas laborales y escolares pero después de las 6 de la tarde era un caos. Llegamos a nuestro destino, tras un largo camino, y justo como era de esperar estaba tranquilo, apenas había unas cuantas personas sin nada que hacer, justo como nosotros ahora mismo. - Llegamos –dijo Liz tomando asiento en una banca para recobrar el aliento –ahora pensemos que podemos hacer en este largo rato que tenemos. - Pues tengo ganas de un helado –sugirió Alex abanicándose con la mano –¿qué les parece si vamos por algunos? - No lo sé chicos, si se me antoja, pero estoy un poco corta de presupuesto –argumentó Liz –Estamos pasando por una etapa difícil, le bajaron el sueldo a mamá –suspiró –Lo bueno que por mis calificaciones pude obtener la beca de la escuela, de otra manera no me hubiera podido costear los estudios en la EPLB. - Sí, es difícil, también mi papá esta algo preocupado por eso, pero sé que de vez en cuando puedo gastar un poco de más –dijo Jess - No son los únicos con problemas ahora –suspiró Alex al aceptar su situación –Mis papás salieron de viaje de negocios, y me dejaron muy poco presupuesto para estos días –agachó la mirada –Lo bueno es que me dieron también una beca por mi desempeño deportivo, sólo espero que me permitan entrar en el equipo de los tigres –me miró con algo entre manos –Fer deberías hablar con Kevin para que me admitan en el equipo de los tigres, son tan buenos amigos que quizá me lo permita. - Chicos, no se preocupen por lo que deben pagar, me toca invitarles hoy, la última vez que salimos no me dejaron pagar –les recordé agradecida –Y Alex, no creo que pueda hacer mucho con Kev, claramente dijo el entrenador en la presentación que se hace un partido de selección, y ahí es donde eligen a los nuevos integrantes, no creo que dependa mucho de los jugadores esa elección –Alex agachó la mirada, sabía que todo dependía de él - Bien, pues vamos por helado –interrumpió Jess abruptamente –Dejemos ya ese tema de la escuela, se supone que vamos a distraernos de todo eso. - Jess, ¿¡cómo dices eso!? Si es importante –alegó Alex –Fer tiene la oportunidad de convencer a Kevin Hartwell de que me acepten, con mi desempeño deportivo sé que puedo ganar mi lugar, pero sabes amiga –dijo pasando su brazo por mis hombros –no me vendría mal un poco de ayuda. Su guiño y su suplicante mirada me dejaron pensativa, ¿cómo iba a pedirle algo así a Kev? Apenas y lo conocía, además lo tomaría como un favor personal, ya bastante tengo con las miradas de ira de Ashley y un pedido así seguramente la pondrá aún más en mi contra. - Ya chicos, no discutan –dijo Liz al notar mi evidente incomodidad por el tema –vamos a la heladería, y a divertirnos. Aprovechemos antes de la fiesta, sólo será tiempo de nosotros cuatro, ya después no tendremos tiempo de platicar entre tanto relajo. - Está bien –aceptó Alex a regañadientes –pero Fer, no dejes ese tema de lado, piénsalo, hazlo por tu amigo. Mientras pensaba la posibilidad de pedirle ese favor a Kev, caminamos hasta la heladería, Jess y Alex platicaban acerca de sus padres, cómo es que la madre de Jess había muerto hace varios años; y en cómo los papás de Alex estuvieron a punto del divorcio, por eso es que se habían ido de viaje, después de pensar en su relación y en su hijo, querían intentarlo de nuevo. Escuchaba a la vez a Liz que me contaba del divorcio de sus padres que había sido difícil, a pesar de los problemas que tuvieron, y ya hace algunos años del incidente, aún se sentía algo extraño el que no estuvieran juntos, refería mi amiga. Ahora su madre salía con otro hombre, al parecer era simpático, agradable, y era buena compañía para ambas. Tenían una vida difícil, pero a veces, la madre de Liz permitía que el hombre le ayudara con los gastos, ya que hacía algo de tiempo que su papá estaba desempleado y apenas podía con sus gastos. Mi vida parecía más sencilla que la de ellos, mis padres estaban juntos y se amaban, a pesar de sus constantes viajes, y el poco tiempo que pasaba con ellos, sabía que aún tenían esa chispa que los unía, y me sentía feliz por eso. Después del largo caminar llegamos por fin a la heladería que apenas el día anterior había visitado con Kev, el lugar estaba un poco más vacío, pero siempre tenía personas además de los empleados. Pedimos los helados y nos sentamos a disfrutarlos mientras platicábamos de cosas que habíamos pasado en nuestra vida, algunas anécdotas chistosas, algunas otras no tanto, recordamos algunas salidas unos años atrás, y recordamos cómo nos habíamos conocido. Toda mi vida de conocer y convivir con Jess, por eso era mi mejor amigo, mi confidente, me tocó pasar la época más difícil con la pérdida de su madre, fue muy duro para ambos, pero más para él. Cinco años de conocer y convivir con Liz, aunque parecía que nos conocíamos desde antes, en ese tiempo conocí una gran parte de su vida, me tocó el reciente divorcio de sus padres, y apoyarla en la etapa más difícil de la separación de su padre. Y Alex, apenas 3 años de conocerlo, aunque hay muchas cosas de su vida personal que aún no conozco, su forma de ser me dice que ha vivido una vida difícil y que sus padres le han restringido muchas cosas, a pesar de eso Alex sale y se divierte. Muchas veces me tocó decir que hacíamos tareas en mi casa para encubrirlo, pero lo cierto es que no conoce mi casa, y ni siquiera conozco a sus padres. En esa larga conversación conocimos otra parte de su forma de ser, no sólo era ese chico rebelde y lleno de emociones extremas, estaba también ese chico tímido y sencillo que intentaba cubrir con sus salidas constantes y su buen humor. Cuando me percaté, el lugar ya estaba lleno, no dejaban de llegar personas, había llegado el momento de irnos, ya era la hora de comer, y teníamos pensado pasarla cerca del mar en un picnic. Fuimos a una tienda de comida para pedir algunos bocadillos y caminar unos cuantos metros a las orillas de la ciudad, donde justamente llegaba el mar, era un lugar tranquilo, que casi nadie visitaba, todos se concentraban en la parte contraria de la costa, en la que había juegos de diversiones y restaurantes. El mar estaba brillante y muy azul, las nubes apenas hacían una ligera línea en el enorme cielo, la brisa se sentía cálida, y el sol deslumbraba en lo alto. Ese olor característico me hacía sentir paz y tranquilidad. Suspiré, y sentí de repente un golpe de agua salada. - ¡Fer! –gritó Liz para sacarme de mis pensamientos –Vamos, tenemos hambre, no empezaremos sin ti. - Sí –grité para hacerme escuchar –lo siento, me distraje un poco. - Paz y tranquilidad, ¡por fin! –sonrió Jess al decirlo –es lo que piensas, ¿cierto? - ¡Qué bien me conoces! –admití –me vienen muchos recuerdos. - Pues a pensar después –sugirió Alex –que muero de hambre. - Alex tranquilo, compramos comida suficiente para todos. Terminamos la comida y aún sentados, nos quedamos observando el paisaje. Cuando reaccioné de nuevo Alex ya estaba lanzando agua desde el mar, dejándonos empapados. - Vamos chicos –gritó desde el agua –no habíamos venido sólo los cuatro a la playa, vamos a disfrutar que es todo para nosotros, vengan, el agua está en su punto. Nos quitamos los zapatos y corrimos detrás de Alex hacia el mar. - En su punto… ¡Pero de congelación! –se quejó Liz –Con razón casi nadie está dentro del agua. - ¡Cómo no! –dijo Alex desviando la vista hacia otros chicos –mira esos chicos. - Dije casi nadie –se defendió –pero ellos ya están acostumbrados mira sus tablas de surf. Ellos todo el año están en agua, parecen peces. - No seas exagerada –bromeó Alex –no está tan fría, ¿cierto Fer? - Pues –en realidad lo estaba, mi piel de gallina lo confirmaba –está más fría de lo normal, poco soportable. - Fer lo ha dicho –agregó Jess –poco soportable. - Jess ¿también tú?, no sean aguafiestas, ya aquí dentro ni se siente el frío. Pasamos una agradable tarde, pero eran poco antes de las de las 6 y era la hora de irnos, empapados caminamos por la ciudad hasta llegar cada uno a nuestras casas, quedándonos de ver a las 8 en un jardín cerca del salón de la fiesta, para de ahí llegar juntos a la gran velada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD