Llegamos a la montaña rusa, debíamos utilizar los pies y manos para escalar la montaña, aún no me recuperaba del túnel, así sería más difícil para mí y seguramente también para Mike atravesarla.
- Será mejor que Alex y Fer vayan primero, Fer necesitara ayuda, y Ryant con Mike vayan tras ellos, al final vamos Rosie y yo, pero no se separen mucho, que quizá necesitemos ayuda.
Mientras avanzaba tras las barras pensaba en aquello que Mike no había terminado de decirme.
Llegue a la parte más difícil del recorrido, tenía que hacer mucha fuerza con mis brazos para escalar, pero ya no tenía la suficiente para cargar mi propio peso.
- Estoy agotada Alex, será mejor que se adelanten y los alcanzo en cuanto pueda.
- Nada de eso Fer, si es necesario voy a cargarte hasta arriba.
Hicimos un gran esfuerzo, Alex me tomó de la cintura para alcanzar una barra que estaba lo bastante alta para alcanzarla, después con ligero empujón en mis pies estaba por fin arriba, el con un pequeño salto y una increíble fuerza él subió en un instante.
Fue un reto difícil, tardamos cerca de una hora para cruzar la montaña rusa, parecía interminable, se veía tan sencillo en el carrito que hasta tres veces la cruzábamos completa, pero era en realidad agotador y más después de haber estado casi hecha bolita en el túnel.
Sarahí nos esperaba al final, en cuanto Rosie que era la última llegó, Sarahí fue por el sello para darnos un poco de tiempo de descanso, ya que sólo restaba un juego la barra de lianas.
- La barra de lianas es nuestro último reto, será más difícil de lo que pensé, mis brazos están agotados y no sé si pueda pasar de liana en liana hasta el final.
- Tenemos que hacer el esfuerzo Fer, ya es la última prueba.
- Lo sé Mary, pero estoy agotada.
- Debemos pasar uno a uno, si no será más complicado, les parece si pasan primero los que tengan más energía.
- Sí Alex es lo mejor, yo paso al final.
- Yo puedo pasar primero.
- Bien Ryant. Mary está menos cansada, que pase ella enseguida, luego Mike, Rosie, Fer y al final yo. Si están de acuerdo… claro.
- Pues empecemos, que, aunque es muy bueno para la piel no me gustaría caer en ese estanque de lodo.
Comenzó Ryant a brincar de una liana a otra, seguido por los demás, poco a poco fuimos avanzado, Alex me seguía muy de cerca, me tomé mi tiempo para balacearme en cada liana y así más segura brincaba a la siguiente para tomarme con fuerza y seguir así hasta final.
Por fin llegué a la última liana, y casi para terminar resbalé, afortunadamente caí justo en los brazos que Ryant habían estirado para sostenerme.
- Gracias.
- No es nada Fer, somos equipo, estamos para ayudarnos.
Ahora sólo restaba saltar el espacio de la barra de lianas al final de la aventura. Fui la primera en saltar, era una altura considerable, lo que no tomé en cuenta es que mis piernas estaban agotadas, así que al caer mis piernas no soportaron mi peso y mis manos recibieron el impacto, un dolor insoportable en mi brazo izquierdo me hizo quejarme, Mike me tomó el brazo para levantarme. Sarahí, Albert y Jess llegaron de inmediato después de mi grito ensordecedor.
- ¿Qué ocurre Fer? –preguntó Sarahí asustada
- Es mi brazo izquierdo, no creo que esté como debería –Me quejé –Duele mucho.
- Llamaré al Dr. Postlethwaite para que venga enseguida –dijo Albert nervioso
- Sí por favor –miré a todos reunidos a mi alrededor, detestaba ser el centro de atención y más cuando se trataba de preocupar a los demás –¿Y quién ganó la aventura?
- El equipo azul –presumió Jess para destensar el momento –Ya sabes que somos mejores.
- Son buenos –admití bromeando –Pero no mejores que nosotros.
- Yo creo que sí, porque les ganamos –sonrió, él sabía lo que intentaba hacer, y él intentaba ayudar
Entramos en mi casa hasta la sala de estar, y me senté cómoda en el sofá, con mi brazo sobre un cojín, todos entraron conmigo, Sarahí les dijo que tomaran un descanso y que podían tomar una ducha para refrescarse, mientras estaba lista la cena.
Mike y Jess prefirieron quedarse conmigo, Sarahí me curaba la mano derecha, tenía algunos raspones leves.
- Dijo el doctor que lo mejor es que vayas a su consultorio –dijo Albert al regresar tras hacer la llamada –para que allá pueda hacerte una radiografía, así que vamos.
- Me gustaría primero tomar una ducha primero –me miré de pies a cabeza, hacía sudado y estaba sucia.
- Si haces algún movimiento mal puedes dañar más el brazo, lo mejor es que, así como estas nos vayamos –sugirió Albert –¿Jess nos acompañas? Si no hay estacionamiento cerca alguien debe acompañar a Fer al consultorio
- Sí papá, vamos.
- ¿Puedo ir también? –se ofreció Mike y Albert asintió en respuesta
Abordamos el auto de Albert y un instante estábamos en la recepción del consultorio. Albert había ido a buscar estacionamiento, Jess y Mike estaban a mi lado. Tan pronto me recibió la secretaria pasé a la sala de radiografías donde me esperaba el doctor.
- Fernanda –el tono despreocupado del doctor era mera actuación –¡que sorpresa! Me extraña que estés aquí, casi no tienes accidentes –me miró con cuidado –Vamos a revisar ese brazo.
Revisó las imágenes que arrojó la máquina
- ¿Está roto cierto? –Pregunté preocupada –no había sentido un dolor así jamás.
- Efectivamente –respondió ajustado sus gafas –tendremos que enyesar, y en un par de meses tu brazo estará como nuevo.
- ¿Cree que esté listo para mi cumpleaños? –esa era mi mayor preocupación ahora – no me gustaría tener eso.
- Si todo va bien y tienes los cuidados necesarios el día 27 de octubre tuu brazo estará muy bien para ese día.
Con el brazo enyesado salí a dónde estaban Jess, Mike y Albert.
- ¿Fractura?
- Efectivamente Albert –respondió el doctor tras un largo suspiro –Necesita estas medicinas para el dolor –entregó la receta –sólo deberá tomarlas un par de días, después es cuestión de ella, sólo cuando sienta dolor, pero ya será el más mínimo. Esta es la lista de cuidados –se la entregó junto a la receta –Le di una ella, pero quisiera que Sarahí tenga una.
- Está bien doctor, me encargo de entregársela apenas la vea. Muchas gracias.
- Cuídate mucho ese brazo Fernanda –me advirtió y yo asentí en respuesta
Albert salió primero a buscar el auto mientras esperaba con mis amigos en la acera fuera del consultorio.
- Y bien, ¿hasta cuándo tendrás el brazo de momia? –dijo Jess en tono serio, pero bromeando y soltamos la carcajada al mismo tiempo.
- ¡Que ocurrente! Me dijo que, para el 27 de octubre, es un alivio, no quiero tener brazo de robot para mi cumpleaños –sentí una punzada en el brazo –Será mejor que tome las pastillas de inmediato, el dolor es casi insoportable, necesitaré una botella de agua.
- Iré a comprar una –dijo Mike y se levantó de acera de un salto
- No espera, mi papá tiene una en el auto –apuntó hacia la calle donde avanzaba el auto –aquí viene ya.
Sarahí salió a recibirnos hasta la reja principal de la casa, estaba preocupada.
Los demás estaban listos para cenar, me apresure a tomar una ducha caliente con mucho cuidado, en unos minutos ya estaba en el comedor con todos mis amigos disfrutando de la cena que Philip había preparado. Mike que estaba a mi lado me ayudaba a cortar los trozos de carne.
Terminamos de cenar y nos quedamos a charlar en la sala.
- Chicos preparamos una fogata en el jardín –anunció Albert
Todos encantados agradecimos la invitación para salir, llevamos unos cuantos bombones para asar en el fuego y disfrutar a la luz de la luna.
Era una noche tranquila, las estrellas tenían un brillo intenso, y la luna llena estaba en lo alto del cielo, hermosa como siempre.
Entre plática, chistes y anécdotas se hizo muy tarde.
- Preparamos unos sacos de dormir en el salón –dijo Sarahí al notar el cansancio en todos nosotros –Por si quieren quedarse a dormir.
- ¡Genial! –celebró Mary –Ya nos merecemos un descanso.
Y mientras el tiempo transcurría bajo la luz de la luna algunos iban entrando a la casa para dormir.
Al final sólo quedábamos Mary, Liz, Mike, Jess y yo, estábamos tan entretenidos en una plática que el tiempo pasó rápido. Pero uno a uno se fueron despidiendo hasta dejarnos solos a Mike y a mí
- Parece que sólo quedamos nosotros –dijo para romper el silencio de la noche –Y ¿cómo te sientes?