A la mañana siguiente, Aye ya no se encontraba en esa casa. Mucho antes que saliera el sol había decidido volver a Estados Unidos, estaba escapando, y lo sabía, pero no podía seguir bajo el mismo techo que Mateo después de lo que había pasado entre ellos. No iba a poder mirarlo a la cara después de decirle que no lo amaba y así, dejarse en evidencia, sabiendo que él la conoce mejor que nadie y puede descubrir que era una gran mentira la que le había dicho, porque, aunque no quisiera amarlo, aunque quisiera odiarlo, no podía hacerlo, ella lo ama y eso estaba muy lejos de ser cambiado. Por lo que, antes que el sol saliera y la casa comenzara a tomar vida, decidió acercarse a la habitación asignada a sus padres y hablar con su madre. Pedirle permiso para poder volver a Juilliard antes que los
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