—Extrañaba esto—decía Noah, mientras mordía un pedazo de su rebanada de pizza. Zack rió—¿La pizza o por fin dejar de negarme una salida? El rubio se sonrojo, rodando los ojos. Pensaba que el moreno exageraba. Ahora que cada uno vivía con sus respectivas parejas, obviamente que se veían muy poco. No era cómo cuando vivían juntos, que se veían sí o sí. —No pensé que yo iba a ser el de una vida ocupada—comentaba Noah, riendo—Y eso que no soy jugador de fútbol. Sólo que el trabajo y la universidad, me quitan demasiado tiempo. Zack asintió—Tranquilo Noah, entiendo. Estoy muy feliz de verte, admitiré que extraño el departamento. Con suerte se veían una vez a la semana. Una vez por semana, Zack volvía al departamento en busca de su ropa, porque no había llevado toda su ropa al departamento d

