Laurie se levantó, removiéndose incómodo en aquel pequeño sillón donde se encontraba. Sintió el peso de un cuerpo sobre el suyo. Zack. Sonrió inconscientemente y notó que el moreno dormía plácidamente sobre su pecho, con una pierna entre las suyas. La mente de Laurie se perdió, en pensamientos no apropiados para la situación. Acarició parte de la cintura del moreno, su piel de ahí se encontraba desnuda debido a que estaba descubierta porque la remera se había subido un poco mientras dormían. Pero ese poco ya era mucho para Laurie. —Buenos días—saludó Zack, tratando de moverse y no caer del sillón, se encontraba en el borde. Laurie sonrió—No siento mi espalda. —Y yo menos la mía—concordó Zack, maldiciendo al recordar que hoy tenía entrenamiento, sabiendo que luego su cuerpo le rendirí

