Cuatro meses atrás —¡Vete! —me gritó Winter. Miré su rostro enfurecido, seguido de sus horrorosas maneras de llamarme. El cariño con el que nos dirigíamos al otro murió después del s*******o. No quedaron más que sábanas frías, sillas invertidas, cortinas corridas y un profundo dolor en el estómago. Winter me sacó de su vida como unas medias rotas, justo antes de recibir el camión de la basura. El fuego que irradiaba de sus ojos era tan caliente como el infierno. Ese fuego exquisito que nos acompañó durante siete meses, se fue al demonio con una mentira. Transcurrieron tres días en los que intenté buscarla por todos los medios posibles. Brenda me golpeó, incluso quiso golpear a Jesse por colocarse un poco a mi favor, después de tocar la puerta del departamento de Winter. Winter no me ab

