Tres meses atrás Un mes después del s*******o, de una fiebre que casi me mató, de ver como mi esposa arrojaba la ropa al suelo y de enfrentarme con el hombre que causó el s*******o, decidí que debía enfrentar a Winter una vez más. Regresé a Santa Mónica siendo Everett Armstrong. Ya no había tintes, ni lentes de contacto, ni ropa de tienda de segunda. No andaba caminando ni pertenecía a una familia que no tenía dinero. Por todas esas razones los paparazis me seguían en todas partes. Recibí más de cincuenta correos electrónicos pidiéndome una entrevista para contar lo sucedido. No había nada que contar. Me equivoqué, pagué las consecuencias y tendría que rogarle a la mujer que amaba para que me perdonara. Por donde sea que lo mirara, estaba realmente jodida la situación. Quise imaginar qu

