El segundo día amaneció con cielos grises y una brisa que anunciaba lluvia. El equipo técnico se movía con rapidez para preparar todo antes de que el clima se pusiera peor. Maroon llegó temprano, enfundada en su traje deportivo, con el cabello recogido en una trenza alta y unas gafas de sol que ocultaban más que el brillo matutino: ocultaban su mal dormir y sus pensamientos revueltos. Armin llegó unos minutos después. Lucía impecable, como si no hubiera pasado la noche dándole vueltas a todo. Aunque lo hizo. Caminaba con seguridad, gafas oscuras, actitud arrogante. Pero cuando la vio, cuando vio a Maroon hacer piruetas de calentamiento con una concentración casi vengativa… tragó saliva. —Hoy haremos las tomas conjuntas —anunció el director—. La escena de la carrera paralela entre ustedes

