Luces cálidas, música elegante de fondo, copas llenas de burbujeante champán y el rugido de las felicitaciones en el aire. Armin estaba recibiendo saludos, abrazos, palmadas en la espalda. Traje n***o, copa en mano, sonrisa de campeón. Maroon se acercó caminando con ese aire suyo, entre sexy y peligrosa, alzando su copa. —Felicidades, Stein… hiciste historia. Otra vez. Armin la miró de arriba abajo, encantado. —¿Y tú qué? ¿Vienes a besarme otra vez o a burlarte de los idiotas que apostaron contra mí? Ella sonrió de lado y se acercó a su oído. —Por cierto… me hiciste ganar 600 euros hoy. Armin parpadeó. —¿Qué? —Hice apuestas en las gradas —dijo como quien comenta que fue al súper—. Le saqué la pasta a un fan de McLaren, a uno de Mercedes y a un italiano que ya ni sé de qué equip

