Caminaron entre los pasillos del templo Senso-ji, rodeados de faroles, incienso y turistas tomándose selfies. Maroon llevaba orejas de gato que compró en un puesto, una soda en una mano y un abanico con dibujos de dragones en la otra. Armin… solo intentaba parecer normal. Spoiler: no lo lograba. —¿De verdad vas a usar eso todo el día? —preguntó, apretando los labios. —¡Obvio! —dijo Maroon, girando sobre sí misma—. ¿Acaso vinimos a Japón o a una junta corporativa? De pronto, una pareja de turistas los reconoció. —¿Eres Armin Stein? ¡El piloto! Antes de que él pudiera reaccionar, Maroon se metió en medio: —¡Sí! Y yo soy su traductora personal de emociones reprimidas. Los fans se rieron. Armin le dio una mirada asesina disimulada. —Te odio. —Me adoras. Más tarde, en el cruce de

