Atuq: Estaba de rodillas ante ella. Mi perla estaba aún más blanca de lo que ya era, sus labios estaban azules y sus ojos permanecían cerrados. Mis hermanos con cuidado la bajaron del árbol en el que ella estaba colgada. Me puse de pie y caminé hacia ella, con mucho cuidado la tomé en mis brazos, estaba fría y liviana. Mi pecho estaba encogido de dolor. Verla así me partía el alma en miles de pedazos. Todo esto había terminado pero, ¿A qué costo? ¿A qué maldito costo? Si le han arrebatado a mi compañera, a mi vida entera. En este momento he perdido todo, me he quedado sin nada. —Mi perla —susurre—, mira lo que te han hecho. Su rostro a pesar de estar sereno, tenía algunos golpes, su labio estaba roto y sus labios estaban muy azules, la abrace a mi mientras acariciaba su cabello con

