Capítulo 10.

2199 Words
Freya: Me habían sacado de la choza en contra mi voluntad, Atuq estaba herido, muy herido y no me dejaron estar con el. Había pasado todo el bendito día pensando en el y de cómo había salido la fulana pelea. No quise decir nada sobre ello pero me parecía demasiado estúpido tener que pelear para quedarse con todo. Pero supongo que esas son sus costumbres. Pude con Aruma pero salí herida en el proceso. Ahora mi Atuq está herido. No me dejaron estar con el ahí adentro. Podía escuchar sus gritos de dolor, por Dios, eso debe dolerle demasiado. —Estará bien —mire a mi lado, Aruma estaba parada ahí— Atuq es fuerte. No le respondí. Solo quería entrar con el y quedarme a su lado así como el lo ha hecho desde que llegué aquí. Las demás indias y la chamana salió de la choza de Atuq, yo entré de inmediato y al hacerlo el estaba acostado despierto. —Atuq —me miró— Por Dios, estaba tan asustada. —Ven. Con cautela me acerqué a él y me senté en el suelo justo a su lado. Se veía muy pálido y estaba sudado. —Estaré bien, me han curado. No temas, Atuq no dejará a perla jamás. —Más te vale ¿Me oíste? No debes hacerlo... —Jamás dejaré a mi perla. Me había asustado demasiado. No creí que pelear así iba a ser tan difícil. Pero por otro lado, me aliviaba saber que había ganado, por qué odiaría la idea de irme con otro hombre que no sea el, no iba a saber cómo sería tratada, por suerte el pudo ganar aunque resultó herido en el proceso. Ahora que lo veo así, siento cosas por el, ya estaba comenzando a sentir cosas, pero ahora, ese sentimiento se intensificó, ahora siento que ya no podría vivir sin el. Se que suena loco e ilógico Pero así es, ahora siento que no puedo estar separada de el. Quizá sea por qué ha sido demasiado lindo conmigo o también por qué estamos destinados a estar juntos. No creía en esas cosas hasta la chamana me mostró lo que pasaría si el y yo nos separamos. Aquí hay muchas personas inocentes y no merecen pasar calamidades por nada del mundo. —Voy a cuidarte, me quedaré contigo Atuq. —Gracias perla mía. No pensaba separarme de el un solo segundo, no pienso hacerlo por que el se ha quedado a mi lado desde que llegue, lo justo seria que me quedara con el. En todo este tiempo he comenzado a sentir cosas por el, sabia muy bien que esto era amor. Atuq es bastante brusco y un poco bruto, pero se que tiene un alma muy pura. A veces se comporta como un niño y otras como un león dispuesto a defenderme, tiene muchas cualidades. Nada parecido a todos los nobles que he conocido. Pensaba en mi padre a menudo, pensaba en si estaba buscandome o si había sobrevivido a aquella tormenta, tenia miedo de ello, de pensar en que el barco en el que iba se hundió, es demasiado injusto todo esto. Así que poco a poco estaba haciendome la idea de que el vivir aqui, seria mi destino, no quiero separarme de Atuq. No pienso hacerlo. (...) Al dia siguiente. Todas las mujeres de la tribu, ya me trataban con respeto, me trataban como a una de ellas cosa que me gusta por que ahora me siento mas comoda. He aprendido los oficios de la tribu, todo lo que hacían era realmente fascinante, cada prenda, arma comida, todo era hecho por ellas. La gran diferencia de donde vengo, que las mujeres estaban hechas para ser esposas y madres, nada mas. Siempre estaban rodeadas de sirvientes que criaban a sus hijos, aquí, ellas estan con sus bebes encima, al inicio me parecía un poco extraño, pero luego entendí que ellas llevaban a sus bebes en la espalda o pecho, por que así ellas pueden estar al pendiente de ellos. Obviamente están expuestos al peligro y las enfermedades, pero gracias a la chamana, nadie se enferma debido a sus métodos curativos con plantas. —Blanca, esto es para Atuq, debe beberlo. Me entregó un tazón con agua, hice una mueca de asco al ver que tenia hormigas pequeñas color rojo, ella me indico que se lo llevara. Camine hacia la choza de Atuq, cuando entre el estaba sentado amarrandose las tiras de sus zapatos. —¿Que haces? —me miró. —Debo cazar conejo para perla. —No, no —me acerque a el— estás herido ¿como vas a salir así? —Saliendo por ahí —señaló la puerta de su choza— herida ya no duele. —No me importa —le entregue el tazón—, bebe esto. —No. —Atuq, bebelo, es un remedio para tu herida. —No haré caso, no quiero. —Pero que infantil eres —solté un bufido— No hagas que te obligue a beber eso. —No necesito eso, Atuq es fuerte como un león. —Pues, estás herido leon —me acerque a el— bebelo, hazme caso ¿si? El me miró con recelo, hice una mueca cuando lo bebió todo, el ni siquiera hizo una mueca de nada, cosa que me dio aún más asco. —Las hormigas ¿para que son? —Para ser fuerte y la herida se cierre —se puso de pie— debo irme, Atuq debe cazar para mi perla. —No irás a ningún lado, yo ya cacé. —Mientes. —No miento, pesque un pez, fue difícil pero lo logré, las chicas me dijeron cómo cocinarlo así que lo hice, debo ir por el. —¿Pescaste un pez para mi? —se señaló, luego sonrió. —Si. —Oh, eso hace sentir a Atuq valioso, valioso como el oro —se sentó—, ve por el, yo espero. Tu macho está hambriento. Aquello me hizo sonreír. Una de las cosas que me he dado cuenta es que todo lo que hago, por mas pequeño que sea, Atuq se emociona demasiado, todo lo que hago por el, lo valora demasiado y eso a mi me hace sentir especial por que estoy haciendo las cosas bien con el. Tome el pez que yo misma cocine, algunas me felicitaron por el esfuerzo otras no tanto ya que se doró un poco, pero prometí mejorar un poco con eso de la cocina ya que jamás en mi vida había hecho algo como esto. Estaba acostumbrada a que hicieran todo por mi, yo no movía un solo dedo para nada pero aquí, tuve que hacerlo y me siento bien con ello por que me siento útil y productiva. Le di el pez a Atuq, el lo miraba como si eso fuese lo más valioso que ha visto sus ojos. —Lo siento, se quemó un poco. —No, no, asi me gusta —me miró— es esfuerzo de mi perla, hay que valorarlo y dar gracias. Por Dios, es tan lindo. (...) Por más que lo intente, no pude detenerlo. Se salió de la choza sin que yo me diera cuenta. Ahora estaba buscándolo entre los árboles, uno de sus hermanos me dijo que estaba en el río junto a la cascada asi que aqui estoy, buscandolo. Escuché risas y gritos. Atuq y sus hermanos estaban saltando al río desde la cascada, aquello me asustó ya que es una altura bastante considerable. Me sorprende que Atuq tenía una herida bastante grave y el esta como si nada en el río dando saltos cual caballo salvaje. Dios, ya estoy hablando como el. —Hola. Justo a mi lado estaba el padre de Atuq, el inca de la tribu. Atik. —Señor Atik. —¿Por que me llamas señor? —Es que de donde vengo, la palabra señor, significa respeto —dije un poco avergonzada. Habla muy bien mi idioma, así como la chamana. —Debo decir que fuiste muy valiente en pelear con Aruma, con tan poco tiempo pudiste vencerla, eso es impresionante. —Gracias. —No me he acercado a ti, por que no me agradas —me miró—, no me gustas para mi hijo por que se, que los blancos solo significan destrucción para nosotros... Pero mi hijo, te quiere y debo respetar a la mujer del próximo Inca. Vaya que ellos si que odian a los de mi clase. No es para menos, los blancos no hacemos más que destruir todo por codicia, lo he visto, he visto como muchos condes, barones, militares tratan a los esclavos. Pero agradezco que sea sincero conmigo. —¿Tienes familia? —Si, solo somos mi padre y yo —murmuré. —¿Tu madre? —Murió hace mucho. —El señor Frederick, supongo que Atuq te habló de el —asentí— nos dijo que, las personas como tu, tomaban a los nuestros como esclavos ¿Tu padre hace eso? —preguntó en un tono duro. —No señor, mi padre no es esclavista, el no hace esas cosas. —Eso habla muy bien de ti entonces, debo irme, hay que ir preparando todo para la unión entre mi hijo y tu. No me dio tiempo de preguntarle nada, simplemente se fue dejándome con dudas. Pero estaba aliviada de que el fuese honesto conmigo con respecto a Atuq. Quería decirle que adoraba a su hijo, que en mis años de vida, nadie me había querido tanto como lo hace el, gracias a Atuq he aprendido cosas nuevas sobre la vida. Y que si no me hubiese subido a aquel barco, jamás lo hubiese conocido. Quiza estaria casandome con William, fuese una mujer realmente rica, pero llena de esclavos e infelicidad. La vida que tengo ahora me gusta. —Hola —Atuq venía hacia mí, estaba mojado— ¿Viniste por Atuq? —Si, se supone que debes descansar y estás aquí. Eres más terco que una cabra. —Lo soy —el sonrió— ¿quieres ir al rio? El agua está bien. —Tus hermanos están presente no... —E hele mai, makemake au e ʻauʻau me kaʻu wahine! (¡Largo, quiero bañarme con mi mujer!) Lo dijo con fuerza, que sus hermanos se terminaron yendo del río. —Los corriste. —No, les pedí que se fueran, es diferente. Me tomó de la mano para llevarme hacia el río, pero antes me despojó de las prendas. Me gusta cuando hace eso por que lo hace con mucha delicadeza. Aunque hay veces que mira mi cuerpo sin pudor alguno, puede que me respete, pero es hombre al fin de cuentas y se que me desea. Me tomó en sus brazos para meternos juntos al río, tenía razón, el agua estaba deliciosa. Me aferre a el como suelo hacerlo, Atuq estaba echándome agua en el cabello con suma delicadeza mientras me miraba a los ojos. —Tus ojos son, como el cielo por la mañana —me dijo— tan azul como el mar, Atuq está prendado de su perla. Había escuchado esa palabra, prendado. Basicamente es como estar enamorado pero de una manera mas intensa, por eso el se esmera en protegerme, mimarme y tratarme bien. Todo lo que hace por mi es realmente hermoso y yo, por supuesto que lo adoro. —Creo que yo tambien lo estoy de ti —sonreí un poco—, quisiera descubrirlo. —Ya lo sabrás cuando Atuq y perla se unan en uno solo —entrelazó sus dedos con los míos, el miro nuestras manos unidas—, así como esto, ser uno. Un solo cuerpo, un solo corazón, una sola alma. Me miro y sonrio. No dude en darle un beso, j***r, es realmente hermoso cuando habla así, hace que mi corazón lata con suma fuerza, creo que estoy descubriendo que lo amo. Por supuesto que quiero enamorarme de el, por Dios. Sería una estupida si no lo hago, hombres como el, no los hay. Queria reirme por ello, lo decía como si yo conociera a muchos hombres, pero estaba aliviada de tener a Atuq a mi lado. Se que el me defendería de quien sea. —¿Sabes lo que significa la palabra Te amo? —No —negó— ¿Que es? —A ver, no se como explicarlo pero he leído en muchos libros... Un te amo es cuando, piensas en esa persona todo el dia, que no sale de tu cabeza, cuando ves a esa persona tu corazón late con rapidez, solo quieres cuidar a esa persona y que sea feliz... —Entonces Atuq ama a Freya —ladeo la cabeza un poco—, por que Freya no sale de la cabeza de Atuq, el corazón late rápido, como cuando un caballo está corriendo... Entonces así es, que yo, te amo —me sonrió— eso, si, te amo mi perla. Aquello me había dejado fría, no pensé que el me fuese a responder de esa manera, Dios mío. Me encanto que lo haya dicho asi, por que yo también quiero sentir eso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD