Capitulo 7.

1764 Words
Por otro lado. En las aguas de Francia, se encontraba el general completamente desesperado por remodelar su barco e ir en busca de su hija. Después de aquella tormenta, su barco naufragó por días enteros hasta que al fin llegaron a tierra firme, en Francia. Había llegado a su destino, pero sin su más grande tesoro, su hija. Al llegar a Francia fueron auxiliados por los soldados del Rey quien le proporcionó asilo y cuidados ya que estuvieron náufragos por días enteros. Pero ahora la mayor preocupación del generar Smith es su hija, en encontrarla. Se sentía perdido y culpable por haberla enviado en ese pequeño barco, por qué creía que el barco en el que iban, iba a terminar hundido en el mar. Ahora miraba como su barco aún no estaba listo puesto que los daños por la tormenta fueron grandes y zarpar así era riesgoso. —General —Brandon se acercó a el—, tenemos una pista de dónde probablemente esté Freya. —Vamos. Ambos hombres subieron al barco, al estar dentro del camarote, Brandon saca un mapa que fue proporcionado por el general del Rey de Francia. Brandon abrió el mapa en dónde se señalaban algunos países e islas remotas que estaban lejos de donde ellos estaban. —Tengo la sensación de que Freya puede estar aquí —señaló el lugar—, es una enorme isla, quizá un continente que no está nombrado por Inglaterra. —¿Que te hace creer que ella podría estar ahí? —General, estamos aquí —señaló el punto—, llegamos a Francia al día siguiente de la tormenta, esta lista o continente está a dos días o quizá más, no podemos perder las esperanzas. El general miró el mapa, su hija podría estar ahí, pero había un enorme problema. —No podemos ir a esas tierras —dijo el general. —¿Por qué no? Estamos cerca General. —Yo estuve en esas tierras hace tiempo... Intentamos colonizarlos pero fueron más que nosotros —soltó avergonzado—, por órdenes del Rey en ese entonces fuimos obligados a ir a extraer el Oro. El general no podía con su conciencia, pese a que han pasado muchos años, lo sigue recordando como si fuese ayer. —Matamos a muchos inocentes... De su mente no salía aquel momento en que de un disparo, mato a aquella mujer que estaba embarazada. —He oido de esas tierras ¿Entonces fueron esas? —Si Brandon, son esas tierras. —General ¿Entiende la gravedad de esto? Freya podría estar en peligro, tenemos que rescatarla. El General no tenía esperanzas, pero sabía que al menos tenía una pista sobre el paradero de su hija, era probable de que ella estuviese ahí en aquellas tierras. Pero no quería ir a arriesgarse de nuevo, no cuando el fue partícipe de aquella masacre. Hace muchos años, el general Smith cuando a penas era un soldado con alto rango y Conde de Inglaterra, se ofreció como voluntario para una exposición de nuevos territorios para los Ingleses. El viaje era largo y tedioso pero el estaba con las esperanzas de poder encontrar territorios nuevos para poder tener un lugar en dónde encontrar más tesoros naturales. Cuando llegaron a la que creyeron que era una Isla, se encontraron con una especie de nativos que habitaban en dicha isla. El líder de la expedición, el señor y Duque de Gales George Jr. Tercero, reclamó aquellas tierras como tierras del Rey de Inglaterra. Los nativos que vivían en aquellas tierras, les dió la bienvenida ofreciéndole frutas y animales de cría. Cuando dicho Duque vio aquellos nativos, supo que había encontrado un valioso tesoro. Nativos altos y fuertes que servirían como esclavos para los campos y carreteras para el Rey. Aquellos nativos no sabían lo que les esperaba. Pero en su ignorancia al ver a personas distintas a ellos, les dieron confianza de explorar las tierras. Con el paso de los días, aquellos hombres se adueñaron de casi todos los terrenos, comenzaron a talar árboles para construir pequeñas casas en donde ellos vivían, tomaban cosas, frutas y animales sin importarles lo que sucediera. Abusaban cruelmente de las mujeres y las niñas, las llevaban a Inglaterra con el fin de esclavizarlas y venderlas como objetos sexuales para Condes, Duques y hombres Ricos, que las usaban con el fin de satisfacer sus deseos oscuros. Cada blanco era sinónimo de crueldad pura, se creían los dueños de todo lo que pisaban. Los habitantes, cansados de aquellos tratos, se unieron todos para sacar a los blancos, todos siendo liderados por Atik, Inca de la Tribu del sol y de todas las tribus vecinas. Todos se unieron para sacar a los blancos de aquellas tierras. Todo había salido mal, fue una gran masacre que fue inevitable, a pesar de que ellos eran más, los blancos contaban con armas poderosas que los Nativos no podían vencer. Aun así, no se rindieron y pelearon hasta el final. Pero mientras ellos peleaban, aquellos blancos invadían las tribus desoladas en las que solo se encontraban las mujeres protegiendo aquel oro que deseaban llevarse. En la tribu del sol las mujeres peleaban con todas sus fuerzas para defender a sus hijos y el oro. Pero el dique George, no pensaba rendirse hasta obtener el Oro de aquellas tierras. Para los nativos aquel oro era lo más sagrado que tenían, para ellos ese oro era el que mantenía a salvo las tierras en las que Vivian. Una mujer valiente protegía aquel oro junto a mas mujeres, las mas fuertes de la tribu del sol, junto a un pequeño Atuq que no entendía por que los blancos hacían eso, si los Nativos los recibieron de la mejor manera. El General Smith por órdenes del Duque fue quien asesinó a la madre de Atuq quien llevaba en su vientre a su hermano, todo esto pasaba ante los ojos de Atik que no entendía por que ellos hicieron esto, si el creía que el Oro no tenía valor mas que el espiritual. Pese a que ganaron aquella guerra, todo había quedado destruido, la naturaleza, sus animales, sus aguas y sus habitantes, puesto que no pudieron evitar que se llevaran a sus nativos y una pequeña parte del Oro. Por esta razón, Atik odia a los blancos y juro asesinar si llegaba a ver otro pisando sus tierras. Han pasado años desde aquel suceso y las cosas ahora son diferentes. (...) Días después. Habian pasado dias y ellos aun no zarpaban a buscar a Freya, el General a pesar de que quiera saber si su hija esta en dichas tierras, se ha negado a salir por que quiere evitar otra masacre, el sabe que esta vez sera peor. Pero por otro lado, Brandon envió una carta a Inglaterra dandole toda la informacion sobre esas tierras a las cuales ya habían ido anteriormente. En aquella carta le informaba que la hija de su General podría estar en aquellas tierras, ademas de que dichas tierras poseían mucho oro. El Rey respondió dicha carta dando la orden de ir a aquella expedición, pero que los barcos tardarían en llegar puesto que va a encontrar a más hombres y barcos para poder extraer el oro y más esclavos. Brandon se regocijaba con aquella respuesta, el Rey le respondió que si la extracción era un exito, el seria nombrado Conde de Inglaterra y tendria un puesto en la corona como la mano derecha del Rey, además de escoger a la mujer que quisiera para casarse. —Señor —un soldado se acercó a Brandon—, este es el mapa que había pedido, los terrenos de los nativos. —Bien hecho. Abrió el mapa y lo colocó en la mesa, su sonrisa se borro al ver el tamaño de dichas tierras. No pensó que aquellas eran tan grandes, ahora entendia por que la misión de aquella época había fallado, dentro de esas tierras hay más Nativos de lo que el pensaba. —Escribe otra carta —le indico al soldado y este asintió—. Manda a pedir cañones y catapultas, en ella debe decir que los Nativos han crecido y sera mas dificil, que envien las mas grandes que tengan, dentro de aquellas tierras hay oro o quizá diamantes y mas material valioso, que salga al amanecer. —Si señor. Aquel soldado se retiró y este sonrio creyendo que iba a tener exito. —Brandon —el padre de Freya entró al camarote— ¿de verdad piensas ir? —Claro, pero por lo visto a usted no le preocupa su hija —este desvió la mirada, Brandon se sirvió un trago—. A mi si, por que la quiero como esposa, mi misión es ir a recuperarla. —No es que no me importe, tu no sabes con que te metes. —Si lo se General, solo son animales salvajes que con un poco de adoctrinamiento, se calman —sonrio—. Solo imagínese las atrocidades que le pueden hacer a Freya. —Atrocidades les hicimos nosotros a ellos, desde la tormenta di por muerta a mi hija —dijo con dolor—. Solo haz caso a lo que te digo, ellos no son lo que todos creen. El General sabía que ellos no eran mas que nativos, solo eran personas que protegían a sus familias y sus tierras. —Somos conquistadores General —se puso de pie—, nacimos para gobernar el mundo. —No sabes lo que haces. —Claro que lo se —sonrio—. Yo estaré a cargo de la expedición, yo llevaré el oro ante el Rey y yo, me casare con Freya, no voy a esperar que me des su mano, yo mismo la voy a obtener. —¿Crees que mi hija esté viva? —Claro que lo creo —respondió—. Y ella, va a ser mi esposa. —Si la encuentras. —Pero que hombre de poca fe —el soltó una risa—, yo espero encontrarla... Será mi esposa, quiera o no. Dentro del general, deseaba que Freya que estuviera muerta por que sabe el infierno que le esperaría estando con Brandon. En aquel viaje se dio cuenta lo cruel y perverso que es. A Brandon lo único que quiere es poder y Freya, no por que la ame, si no para atarla a el y hacerle pagar por sus desplantes. Pero lo que no sabe Brandon, es que en aquellas tierras, esta un hombre dispuesto a matar a quien sea para proteger a la mujer que ama.
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