—¡Y... ¡Corta! —rió, abriendo las piernas invitándome—. ¡Ven aquí! —dijo—. Te voy a chupar fuerte y me vas a follar otra vez. —Está bien, si insistes —me reí, mi polla le respondió incluso antes de que la tocara. ¡Madre mía, qué día fue aquel! ¡Joder! Estaba en la cama con una erección enorme y empecé a dudar sobre ver algunos de esos vídeos. Por sorprendente que fuera ese día, no se comparaba con la vez que me dijo que íbamos a grabar un vídeo de doble penetración. ¿Qué? Bueno, había visto suficiente porno para saber qué era eso, pero nunca esperé verlo. Mi hermana me explicó que a ella y a Mark les encantaba el sexo anal, así que tendría sentido que le enviáramos un video de ella con un consolador en el culo. Claro que sí. Estábamos los dos desnudos en su cama y me pidió que la graba

