Dormí a ratos, dando vueltas en la cama, mientras mi mente repasaba a toda velocidad todos los vídeos porno de tríos que había visto. Mi polla permaneció rígida e hinchada toda la noche mientras imaginaba a Mark y a mí follándonos a mi hermana. Me desperté aún cansado, pero con más confianza que nunca en que no quería hacer esto. Lo que realmente quería era tener a Maryanne para mí solo, como antes de que Mark llegara. Deseaba que volviera a ser desplegado para poder volver a dormir con mi hermana, ducharnos juntos y despertar con una mamada matutina. Bueno, no era justo ni estaba anclado en la realidad, pero así me sentía. —¿Qué te parece? —preguntó Maryanne mientras conducíamos al trabajo a la mañana siguiente. —¿Sobre qué? —bromeé y luego me agaché cuando el dorso de su mano me golpe

