“No me arrepiento.” Tomé mi teléfono, pero ni siquiera me molesté en ver el identificador, y pulse el botón rojo de colgar, me prepare algo de comer y subir a mi habitación. Me quedé un momento mirando la cama y las sábanas y venían a mi mente aquellos momentos tan perfectos, pero de pronto la rabia se apodero de mi, deje mis cosas en el escritorio y arranque las sábanas de un coraje, y las cambie. Me dejé caer sobre las sábanas limpias y me arrepentí en el instante, tomé las cosas del escritorio y prendí la tele, necesitaba distraer mi mente de Max y de todo, puse una película y me relaje. A los pocos segundos dejé mi teléfono en la mesa de noche y cuando lo iba a poner a cargar un papelito doblado a la mitad se cayó, lo recogí del piso y lo leí, ojalá no lo hubiera hecho. Er, perdón

