Cansada de sobre pensar, como siempre, respecto a la rutina de su miserable vida, Emily terminó agarrando su bolso, y haciendo lo que solía hacer para evadir sus sentimientos. Se puso el primer vestido que encontró, y sin siquiera peinarse se subió al auto y fijó rumbo al centro comercial. Primero compró nuevas prendas, cada una más cara que la anterior. Luego pasó por el spa y pagó por un masaje de cuerpo entero, que no tuvo mucho efecto en ella, ya que salió de allí con el mismo estrés con el que había llegado. Cuando iba pasando frente a su tienda de ropa interior favorita, notó que había en exposición una nueva colección de sujetadores, y decidió entrar a echar un vistazo. ¿Trabajas aquí? le preguntó a la única chica que se encontraba dentro de la tienda. No. respondió inmediatamen

