— Señor Spencer Smith —Dijo acercándose a mí.
— Diría que es un placer verlo pero la verdad es que no —Respondí dejando la copa a un lado.
— Pues pensamos de la misma manera —Su mirada fue hasta Aiden, y abrió los ojos sorprendidos — ¿A-Aidren? —
— Simon —Me sorprendí ante la sequedad y frialdad en que le hablo — ¿sorprendido de verme? —Sonrió de lado.
— Y-yo...t-tú —Se notaba nervioso.
— Sí, estoy aquí...libre —Le dijo y se acercó a él —, y no es gracias a ti —
— Y-yo puedo explicarte...e-ese día yo —
— No me importan tus explicaciones —Lo interrumpió —...me fallaste, Simon —
— Yo trate de ayudarte —Intento defenderse.
— ¿Ayudarme? —Aiden soltó una carcajada seca — por favor...lo único que recuerdo fue que en el juicio me traicionaste —
— Lo siento, yo...—
— Cállate —Le dijo con enojo — te consideraba un amigo pero en el momento más importante me fallaste —Lo acusó —...traicionaste mi confianza y eso nunca...escúchame muy bien Simon, nunca te lo perdonare —Me miro — vámonos, cariño —
Paso al lado de Simon sin dirigirle ni una mirada más.
— Debería de tener cuidado, señor Park —Murmure pasando a su lado. —...hay accidentes que pueden ocurrir en la vida —
Golpee su hombro, y camine tras mi esposo.
***...***
Aiden se deshizo de mi saco y desabrocho mi camisa bajándola por mis hombros. Sus besos fueron a mi cuello y siguieron bajando por mi pecho y abdomen.
— Joder —Gruñí. Y él sólo río.
— ¿Sucede algo, Spencer? —Pregunto desabrochando mi pantalón. Y bajándolos hasta mis rodillas, paso su lengua por encima de mi bóxer provocándome un gemido ronco.
— No juegues —Le digo.
— ¿O qué? ¿Vas a castigarme? —Pregunto jugando con el elástico de mi bóxer.
— No me provoques —Murmure.
Aiden río un poco y bajo mi bóxer, hizo que me sentara en la cama, me terminó de quitar el pantalón y el bóxer.
Saco su lengua y la paso por toda la extensión de pene.
— Mmmm delicioso —Dijo antes de meterlo en su boca.
Eche la cabeza hacia atrás, y tome su cabello marcando el ritmo de la mamada. Su mano libre fue hasta mis testículos jugando con ellos.
Maldita sea, es tan bueno con la boca...
Solté un gemido ronco al correrme dentro de su boca. Aiden lo trago todo, se levantó pasando su lengua por sus labios.
Lo tome bruscamente de la cadera y rompí su camisa.
— Oye esa era mi camisa favorita —Se quejó.
— Te comprare mil más —Dije, quitándole desesperadamente toda su ropa. Dejándolo completamente desnudo.
Uno nuestros labios en besos fogosos llenos de pasión y lujuria. Lo llevo hasta la cama y hago que se ponga en cuatro.
— Agárrate de los barrotes, cariño —Le digo, observo que me hace caso.
Sonrió, y voy hacia el closet sacando un par de juguetes. Voy de regresó y los dejo sobre la cama tomando las esposas, me acerco a él y se las pongo.
Mi mano recorre su espalda hasta llegar a su delicioso trasero, mi palma fue a dar a una de sus nalgas, dejándole mi marca roja. Me acerco y paso mi lengua por el lugar escuchándole gemir, tome el lubricante y lo derrame en su entrada.
— Spencer—
— Silencio —Digo, tomando la fusta y golpeando su trasero. Lo escucho jadear, miro como su pene esta erecto — ¿te gusta, cariño? —Pregunto paseando el cuero por su espalda, asiente con la cabeza.
La fusta va a dar de nuevo contra su piel de sus muslos, escucho el sonido de las esposas y el nuevo gemido. Tomo el consolador llevándolo a su entrada, y juego con su entrada escuchándolo quejarse.
— ¡Spencer! —Grita cuando meto el juguete de una sola estocada — ah...Dios...—Gime.
Empiezo un vaivén lento para luego ir más rápido. Aiden gemía y jadeaba con el aumento de las embestidas.
— Spencer...p-por favor —Suplico poniendo su mejilla en la almohada para poder verme un poco, las gotas de sudor recorrían su perfecto rostro, y todo su cuerpo.
— ¿Por favor qué? —Pregunte.
— Spencer —Se quejó y gimió cuando di con su próstata — p-por favor...por favor...—
— Dime que es lo que quieres, cariño —
— Mierda —Gruño, apretando las manos — t-te quiero dentro, por favor...ah quiero tu pene dentro ah...—
Saque el juguete y lo tire a algún lado de la habitación, me acerque y tome mi pene poniéndolo en su entrada y lo penetre de una sola embestida.
— ¡Oh mierda, si! —Movió su cadera, haciendo que fuera más profundo — oh joder...m-muévete ah —
— Tus deseos son ordenes —Le dijo y empecé a penetrarlo más rápido, dando en su próstata en cada embiste.
Apreté mis manos en su cadera, sintiéndome cerca del orgasmo. Lleve una de mis manos a su pene empezando a masturbarlo al mismo tiempo que las penetraciones. Aiden se corrió en mi mano provocando que sus paredes internas me apretaran haciendo que llegue al orgasmo, corriéndome dentro de él.
— Ufff cariño...deberíamos de ir a rSilveriones sociales más seguido —Dije riendo, deje un beso en su espalda. Y tome la llave de las esposas que estaban sobre la mesa. Y desabroche sus brazos, mi precioso hombre cayo en la cama con la respiración agitada.
Fui por unas toallas para limpiarnos. Me acosté junto a Aiden quien me abrazo y empezó a delinear mis tatuajes de mi pecho y abdomen. — ¿Qué sucedió con Park Simon? —
— Estoy cansado —Murmuro — vamos a dormir —
— Dímelo, ¿Qué te hizo? —
— Eso ya no tiene importancia —Me contesto y me miro a los ojos — no te preocupes por él, yo me voy a encargar —
— En este momento compadezco a Simon —Dije y me reí segundos después.
— No, no lo haces —
— Para nada, pero quiero que me digas que pasó con él, no quiero que ensucies tus manos por alguien que en verdad no vale la pena —
— Prometo que te lo diré —Me dijo y beso mis labios — buenas noches...o madrugadas —Rio un poco — te amo —
— También te amo mucho...—Conteste.
Después de un rato, lo observaba dormir tranquilamente. Aparte un mechón de su cabello de su rostro. Y acaricie su mejilla.
— No te preocupes, amor —Susurre apretando más mi mano en su cintura — Simon Park pagara muy caro si te hizo algún daño, eso lo juro...—
Simon Park había firmado su sentencia de muerte desde el momento en que poso sus asquerosos ojos en mi precioso esposo...
Pronto Simon Park seria hombre muerto...