En Ruspe Poco tiempo después de llegar a Cartago, los obispos fueron divididos en sus respectivas diócesis. Como era de esperarse, Tales fue mandado a Ruspe y junto al Papa, comenzó a organizar un trabajo maravilloso. Compartía sus actividades diarias entre religión, actividades humanitarias y administrativas. Ya bien conocido, era querido por la gente para resolver cualquier problema y con las palabras y actitudes correctas confortaba y guiaba. Era un verdadero padre para toda la comunidad. Apegado a eso continuó su trabajo como predicador de Cristo, difusor de la religión, combatiente de herejías y escritor. Ayudó con negociaciones entre las autoridades políticas y Circinia gracias a su poder de persuasión. Escribió otro libro, un tratado acerca de niños no bautizados y se convirtió e

