Me levanto sobresaltada, y miro la hora en mi teléfono, creyendo que me había dormido hasta que recordé que hoy era mi día franco. Me vuelvo a acostar y me tapo hasta la cabeza, quiero quedarme en la cama todo el día y no recordar nada de todo lo que paso ayer. Pero en menos de un minuto alguien golpea mi puerta con emoción, esa solo puede ser Ari. -Pasa.- grité desde abajo de mis frazadas, ella entra y abre las cortinas dejando entrar el sol brillante. -Acaso no piensas levantarte? Vamos ven, el día esta precioso, cámbiate, vamos de compras y a comer a algún lugar coqueto.- dijo mientras me sacaba las sabanas dejándome totalmente destapada. -No quiero Ari, hoy no me apetece hacer nada más que estar en cama todo el día- y volví a taparme hasta la cabeza -Que nos vamos he dicho, por fa

