A la mañana siguiente, Jagger tenía más dudas que nunca. A pesar de que estuvo buscando toda la noche, no logró encontrar nada fuera de lo normal que pudiera interesar a los farcrams. Lo que buscaban, no estaba en la ciudad. Juliet se encontraba conversando con Garret y Ribal y, al parecer, el tema era bastante divertido. Albert había sacado su computadora personal y estaba haciendo una especie de lista con Aquiles. —En principio, ya tenemos todo lo necesario para partir —dijo Albert. —¿Cómo es eso posible? —preguntó Aquiles confundido. Incluso Jagger se sorprendió con aquella afirmación del brillante muchacho. —Bueno, desde hace un tiempo he estado trabajando en un aparato para este tipo de excursiones —dijo bastante orgulloso mientras sacaba una especie de pelota de oro de su bolsill

