CAPÍTULO 39 Los ojos de Rebeca no pudieron evitar apartarse de la escena frente a ella. Máximo sostenía a Thalía en sus brazos y aunque su rostro estaba tranquilo, la expresión de angustia y miedo en sus ojos no le era familiar. En realidad, Thalía estaba muy asustada, cuando salió del cubículo del baño, un par de manos la agarraron por detrás y cuando se dio la vuelta, vio al hombre tirado en el baño cuyo cuello sangraba profusamente. Máximo asintió levemente al gerente del restaurante y expreso que Thalía estaba bien. Luego la aparto de sus brazos y le dijo secando sus lágrimas. ―¿Estás bien? No tengas miedo… Sus palabras la sacaron de su estupor y rápidamente se distanció un poco de él, mientras cubría su corazón que latía salvajemente por el miedo. Entonces Máximo miro a Rebeca, q

