Alexander arrastró a Narcy del brazo hasta llegar a su despacho; cuando llegaron, la soltó sin mucha delicadeza, haciendo que la mujer cayera sentada en una silla.
-¿En qué demonios estabas pensando viniendo a mi empresa y gritando así? -Alexander nunca fue un marido agresivo, pero esta vez estaba furioso.
-¿Y en qué pensabas tú al pedir el divorcio? ¿Qué motivo podrías tener para divorciarte de mí? -Lo dijo de forma arrogante.
-¿Me estás tomando el pelo? Nunca estás en casa, descuidas a los niños, nuestra relación emocional e incluso s****l es inexistente, ¿quieres que continúe? -El CEO respondió
-Vale, vamos a calmarnos un poco. No descuido a los niños, tienen niñera, y es su trabajo cuidarlos, y si nuestra relación es así es porque pasas la mitad de la semana viajando, y quizá he exagerado un poco con mis compromisos sociales, pero nada más, no veo un problema real aquí, Osito, solo tienes que ser un poco más comprensivo, eso es todo... -Narcy ponía excusas como siempre.
-No, ya no acepto tus excusas, quiero el divorcio y eso es definitivo.- Respondió sucintamente.
-Pero Osito, esto le va a hacer daño a los niños, sé que los dos dijimos cosas que no queríamos decir, y sé que puedo ser un poco dramática, pero ¿no crees que exageras? -Narcy no iba a aceptar sus errores, ni siquiera era consciente de que estaba equivocada.
-¿Un poco dramática? ¡Ese teatrito que hiciste ahí afuera fue una auténtica pesadilla! -Alex gritó.
-Quizá estaba... algo emocional, pero es porque no soporto ver a esa mujer aquí—Intentó distraerle mencionando a la consultora, pero esta vez no funcionó.
-¡No actuaste “algo emocional”, actuaste como una niña mimada haciendo una rabieta! Lo que dijiste de mí delante de todos fue... ya no importa, solo firma los malditos papeles- dijo Alexander cansado.
Narcy guardó silencio un momento, parecía estar sopesando sus opciones. Pasó de estar enfadada a conciliadora y ahora no le quedaba más remedio que negociar.
-¿Quieres que firme el divorcio? Bueno, quiero el 50% de tu empresa. Dámelo y firmaré lo que quieras- dijo una calculadora Narcy.
-¿Estás loca?!!! ¡No te voy a dar nada! Este divorcio va a suceder te guste o no, pero si firmas consideraré darte una pensión alimenticia considerable.-Ofreció Alexander, de todas formas no la habría dejado sin dinero, era la madre de sus hijos después de todo.
-¡¡No!! ¡Piénsalo, Alexander! Esta es mi última oferta: Dame el 50% de las acciones de tu empresa y firmaré el divorcio; si me das un 10% más ni siquiera lucharé por la custodia de los niños y puedes irte muy, muy lejos con esos salvajes, me da igual. -Cuando Narcy habló, Alexander se dio cuenta del monstruo en que se había convertido.
-Piénsalo, Alexander, y llámame cuando tengas una respuesta.-Dicho esto, Narcy salió de la oficina del CEO pensando en lo brillante que sería su futuro si Alexander renunciara a sus acciones, sería maravilloso y ya no lo necesitaría para tener un estatus social alto. Narcy se había ido hacía un par de horas y Alexander seguía pegado a su asiento, no podía creer lo que había pasado... ¿De verdad pensaba esa mujer que él le daría acciones? ¡Qué cazafortunas!!! Bueno, si ella quería pelear, él lucharía con ella, fue a su ordenador y guardó la grabación de vídeo de su despacho, nadie sabía que tenía cámaras en su despacho y solo él sabía cómo activarlas con un interruptor especial en la pared, y al ver la actitud de Narcy, lo activó cuando entraron en su despacho, normalmente activaba las cámaras por periodos cortos, como este, cuando quería registrar una reunión en particular. Con el desagradable encuentro grabado en vídeo, Alexander salió de su despacho, quería ver a su Cassy, y sabía dónde encontrarla, en la oficina de Mónica.
Cuando Alexander llegó al despacho de Mónica, la escena frente a él le dejó sin aliento, la puerta estaba abierta y Cassandra estaba cómodamente sentada en el sillón con las piernas cruzadas y leyendo un documento. La observo despacio, de abajo a arriba. Sus largas piernas eran interminables bajo la falda de lápiz negra que llevaba hoy, esas piernas tan bonitas quedarían tan bien alrededor de su torso, su cintura delgada parecía aún más pequeña bajo la camiseta que ceñía sus pechos redondos con fuerza. Los pechos que solía morder, lamer y chupar, aquellos que solo le pertenecían a él y que tantas veces fueron tanto refugio como área de juegos. Alexander recordaba que Cassy era una copa C perfecta, pero ahora sus hermosos pechos parecían más grandes, era posible?. Sentía su m*****o erecto incómodo contra sus pantalones, pero no podía dejar de mirarla. Su mirada siguió subiendo por su largo cuello hasta alcanzar sus labios carnosos, apretados en concentración. Ella se fijó en él.
-¿Quiere algo, señor McIntyre? - Escuchó la voz seductora de Cassy.
-Sí- respondió el CEO , pensó.
- Y?... ¿En qué puedo ayudarte?- preguntó de nuevo.
, basta Alexander, deja de pensar así! se dijo intentando concentrarse en la belleza que tenía delante, ella le miraba fijamente, ¡Maldita sea! ¿Dijo algo?
-¿Perdona? -Por fin contestó.
-¿Le pregunté si podía ayudarle con algo, señor McIntyre? -Preguntó Cassy de nuevo mirándole como sí le hubiera salido una segunda cabeza.
-Cassy, por favor.... Ha sido un día bastante malo para que tu empieces con lo de "señor McIntyre" —dijo Alex y sonó más a súplica, continuó
- Sé que cuando fui a tu habitación de hotel fui un idiota, ¿ok? Quería darte la bienvenida y disculparme y al final hice lo contrario, lo siento, ¿ya? Vamos, Niña, ¿podemos simplemente?… ¿Podemos hacer una tregua?- Terminó de disculparse el poderoso empresario. Cassandra pareció pensarlo un segundo, sabía que Alex era un hombre orgulloso y que disculparse no era fácil para él, además sería mucho más fácil si trabajaran juntos en vez de enfrentarse, considerado esto...
-Primero, no me llames así que ya no soy una niña -No se lo pondría fácil, respiró hondo.
-Pero una tregua estaría bien.- Alexander soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.
-¡Genial! Así que... Quería saber cómo estabas. Después de la rabieta de Narcy... ¿Estás bien?- preguntó el CEO
-¡Estoy bien! No te preocupes, estaba enfadada, lo entiendo, creo que es una reacción normal ante los papeles de divorcio, o eso he oído—dijo ella encogiéndose de hombros.
-Aun así, no debería haber dicho eso, en realidad no conocí a tu marido pero nunca quise que pasaras por algo así... -Alex fue interrumpido
-Está bien, fue hace más de un año y he tenido tiempo para procesarlo, de todas formas... ¿Es nuevo? - Dijo ella cambiando de tema
-¿Qué es nuevo?
-¿Las rabietas de Nancy, quiero decir, hablándote así? -Quería saber
-Gritando a pleno pulmón el horrible marido que soy?, ya lo había oído antes, aunque se humillado y des virilizado delante de mis empleados... es la primera vez—respondió Alexander riendo sin humor.
-No pienses así, tus empleados te conocen y saben cómo y quién eres, así que creo que tu masculinidad está a salvo por ahora.-Dijo y esta vez se rieron con entusiasmo.
-En serio, ¿puedo contarte una cosa? -Preguntó y continuó cuando la vio asentir.
-Casi me da un infarto cuando te vi entrar en la sala de juntas el lunes, y esa falda ajustada que llevabas tampoco ayudó. -Dijo sentándose a su lado.
-De verdad pensé que lo sabías, siento haberte pillado desprevenido. Viendo el panorama completo ahora, te admiro, ¿cómo lo llevas? Con el robo, el divorcio y todo… -Ella realmente le admiraba, cualquiera ya habría perdido la cabeza.
- Bueno, veamos, por un lado mi socio es un estafador y un ladrón; mi mujer anunció al mundo que soy un amante patético justo antes de intentar extorsionarme con acciones de MTC como condición para firmar el divorcio, así que se puede decir con seguridad que he estado mejor. -Se detuvo y respiró- Por otro lado, tú estás aquí, y estás dispuesta a salvarme el pellejo, así que podría estar mucho peor. -Alexander terminó de hablar y la miró con una sonrisa deslumbrante.
-Mucho peor, eso seguro.- Jajaja, ambos rieron sinceramente, y el no se cansaba de su risa.
-Siento que te vayas a divorciar; Yo tampoco habría querido que pasaras por algo así... ¿y Alec o Kyle? ¿Cómo se lo están tomando? - Dijo con simpatía. Para Cassie, sus hijos eran su prioridad, y se imaginaba que ese era el caso de Alex.
-Su madre lleva casi una semana fuera de casa y ni siquiera han preguntado por ella, así que puedes imaginar lo desconectada que está Narcy de sus vidas. Aun así, creo que podrían tomarlo mal, espero que no, pero ya veremos. Quiero hablar con ellos sobre esto, el fin de semana, soltar la bomba y luego pasar un día divertido para animarlos, quizá comprarles algunos juguetes o algo así- comentó Alex pensativamente
-Con esa noticia, ¡tendrás que comprarles un estadio de fútbol! Con jugadores y animadoras incluidas- Cassie se burló del CEO y él simplemente le dio un suave empujón con el hombro en respuesta.
-Se está haciendo tarde, así que me voy. Seguro que todo irá bien con tus pequeños. –Dijo la consultora levantándose y recogiendo sus cosas para irse, pero se detuvo en la puerta.
-Alex, sobre lo que dijo Narcy, ya sabes, tu masculinidad y todo eso... Yo te tuve... y…si hay algo que no puedes ser, es un mal amante- Cassie le guiñó un ojo y salió rápidamente de la oficina, dejando al CEO paralizado con una sonrisa tonta en la cara, ¡Era un buen amante! Al menos para ella, y sinceramente, ¡es la única mujer cuya opinión le importaba en ese asunto! Iba a recuperarla, y demostrarle cada día que tenía razón, y la dejaría satisfecha cada día, si la memoria no le falla y eso no lo podría olvidar, estar con Cassie era... en la cama eran... ¡Dinamita! ¡Explosivo puro!.
Mónica entró en su despacho y encontró a su primo aún allí de pie.
-¿Qué te pasa? Pareces el gato que se llevó la leche, con esa sonrisa tonta... - dijo Mónica estudiándolo.
- Querido prima!!, ¿qué te parecería trasladar la sede de MTC a Carolina del Norte?...