~6 meses después~ El sol de la mañana brilla como un suave faro, tiene un tono dorado suave que parece lanzar un hechizo de tranquilidad sobre nuestra pequeña y apacible casa. Drake, Keegan y Clay están acostados en el pórtico. Todos traen tazas de café en la mano, y por la expresión distraída de sus rostros me doy cuenta de que están sumidos en sus propios pensamientos. Clay, sin camiseta como de costumbre, está sentado con la espalda apoyada en el marco de la puerta, dejando que los rayos del sol le rocen el pecho. Su vientre desnudo sigue llamándome la atención, pues la larga cicatriz que se extendía de cadera a cadera me recordaba nuestro pasado. Cuando Clay se levanta para rellenar su taza con el termo que habíamos traído, se detiene a mi lado y me da un beso en los labios. Es u

