Capítulo 7: Una huida audaz

322 Words

El corral es un lodazal y las gallinas estamos empapadas, con las plumas pegadas al cuerpo, lo que nos hace parecer ratas ahogadas. Mientras estamos empapados con los huevos hervidos, el Pato Pekín merodea por el borde del corral, con los ojos clavados en Tandoori y las plumas erizadas por la ira. Es como una escena de una película del Oeste, pero sin sombreros de vaquero ni plantas rodadoras. Mamá Gallina observa el espectáculo desde su percha, con una expresión de suficiencia en el rostro. Justo cuando parece que la tensión no puede ser mayor, la hija del granjero llega por fin a casa. Lleva cajas de pollos y parece cansada pero triunfante. —Los aspersores son tu culpa, tonto. ¿Intentas ahogarlas? —le suelta a un peón que lleva toda la tarde dormitando. Su cara de asombro es un regalo

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