Eros Al retirarse la Srta. Smith de la oficina, respiro con un poco más de facilidad. Esa mujer me está robando el aliento cada vez que la tengo cerca, desde esta mañana que la vi con ropa de deporte tengo una incomodidad latente en mis pantalones que no puedo parar y que empeoró un poco cuando la vi salir de la casa vestida con ese jeans ajustado a sus largas piernas y tacones altos. Ni hablar de cuando casi se cae en el ascensor y al apretarla contra mi pecho su perfume casi me noquea literalmente, por un momento me sentí tentado de enterrar mi cabeza en su cuello y aspirar ese aroma tan delicioso que invadió mis fosas nasales y se quedó registrado en mi cerebro como el aroma más delicioso que sentí en mi vida. No sé por qué tengo estos pensamientos con esta mujer, pero no creo conven

