-Basta, por favor.- digo riendo y echándome aire con las manos. Él ríe también y se reclina en su silla mientras el mozo nos trae las cartas y pregunta qué vamos a beber. -Para mí, agua mineral sin gas.- le digo, pero Eros me interrumpe. -No, tráiganos un Champán Don Pérignon rosé cosecha 2000. Por favor.- dice y me quedo de piedra. -¿Estás loco? Esa botella cuesta una fortuna, aparte es temprano para beber ¿No te parece?- -Tenemos que festejar y no te preocupes que si pierdes la conciencia te contaré todo lo que haremos mañana.- dice sonriendo de lado. -Estás loco…- le digo riendo. -Ahora deja de distraerme y dime por qué me besaste.- -Uf… pensé que ya lo habías olvidado. Bueno, la primera razón fue porque me moría de ganas de volver a probar esos dulces labios otra vez, la segunda

