GAVIN MILLER.
En un mundo de hipócritas las personas sinceras y directas somos las malas.
Para mi familia soy una mala persona por ser sincero con ellos y con todos los demás.
Pensaba que ser sincero era algo bueno, pero ahora no creo que eso sea cierto.
No puedo evitar decir lo que pienso, solo lo digo sin pensar y luego todos terminan enojados conmigo.
Mis hermanos me odian.
Soy el menor de cuatro hermanos, tendrían que cuidarme y protegerme de los demás pero en cambio son los que peor me tratan.
Griffin es el mayor tiene 24 años, ya no vive con nosotros, se mudo hace dos años.
Pablo es el segundo tiene 18 años, es un chico muy bueno, amable, dulce y sobre todo muy sobre protector con Evan, conmigo no, como ya dije me odia.
Evan es el tercero tiene 17 años, es el capitán de futbol pero no es como todos piensan, el es una buena persona y por eso también me odia, porque supuestamente yo no lo soy.
Gavin es mi nombre tengo 16 años, soy el menor de los cuatro, soy un chico sincero y directo cuando se trata de algo que no me gusta, no soy bueno dando cumplido o siendo amable por eso para todos soy una mala persona.
- ¡No me jodas Evan! -Le grito a mi hermano mientras entro a la cafetería, me agarra del brazo y me voltea para que lo vea.
- ¡Devolvedme lo que me robaste Gavin! -Acá vamos otra vez.
Soy sincero pero eso no significa que sea un ladrón.
- ¡Que yo no te robe nada carajo! -Ya me esta haciendo enojar.
Sin darme cuenta de mis actos termino empujando a mi hermano, logrando que este caiga al suelo.
- ¡Gavin! -Llega Pablo gritándome como siempre.
Lo ayuda a Evan y se dirige a mi.
- Pedile disculpas a Evan y dale lo que le robaste.
¿Es en serio?
- ¿Vos también? ¡Que yo no robe nada! -Ya me están exasperando.
Que entiendan yo no robe el estúpido teléfono de Evan.
- Te conocemos Gavin y esto es algo que tu harías.
¿Qué me conocen dice?
Cierro los puños ejerciendo presión en ellos.
- Ustedes no me conocen una m****a, ¡váyanse al carajo los dos!
Salgo de ahí antes de que termine golpean a los dos por lo imbéciles que son.
Voy hacia mi casillero y me siento en el suelo.
Levanto mis rodillas y apoyo mis brazos sobre ellas.
¿Por que nunca me creen?
Jamás he robado en mi vida, pero por ser como soy ya me creen un ladrón y no me sorprendería que me creyeran asesino también.
Ojala nadie muera en nuestra ciudad si no me culparían a mi, aunque la persona se muera por causas naturales.
Siento la presencia de alguien y levanto la cabeza para ver quien es.
- ¿Destiny Jones? ¿Qué querés?
No entiendo porque alguien como ella se acercaría a mi.
- Quería ver como estabas.
¿Ver como estoy? ¿Acaso me esta haciendo un chiste?
- ¿Por que te interesa? Si supuestamente soy una mala persona.
Dejo de mirarlo y pongo la mirada al frente.
Siento algo en mi mano y pongo la mirada ahí, Destiny tiene su mano sobre la mía.
Jamás había sentido el calor de una persona tan cerca mío, ni siquiera el de mis hermano, a menos que yo recuerde.
- Yo no creo que seas una mala persona y tampoco creo que le hayas robado a tu hermano.
Cuando la escucho decir eso la mira a los ojos sin poder creer lo que dijo.
- ¿Por que? -Inquiero desconcertado.
Se calla por un segundo y contesta.
- Porque creo en las personas, creo en ti.
Se siente tan raro que alguien crea en mi.
Pero también se siente muy bien.
Sonrío, por primera vez en muchos años puedo decir que me siento bien.
- Gracias Destiny por creer en mi.
- No tenes nada que agradecer, yo puedo ver que vos no sos una mala persona.
Se acerca a mi y me da un beso en la mejilla.
- Chau Gavin.
Se levanta del suelo y se va.
Toco mi mejilla sin poder creer todavía que Destiny me haya hablado.
Es lindo hablar de vez en cuando con alguien, aunque solo sea por unos segundos.
(...)
Ni bien llego a casa empiezan a culparme por todo lo que pasa en la familia.
- ¿Gavin es cierto lo que dijo Evan?
Me cruzo de brazos cansado.
- ¿Qué dijo el tarado de Evan?
- No le digas tarado a tu hermano y dijo que le robaste su celular.
Suspiro.
- Por milésima vez yo no robe nada.
- Hijo si le robaste no te vamos a castigar pero devolvédselo.
Me rio sin gracia.
- ¿Tampoco me crees verdad?
No dice nada y con eso me dijo todo.
- Por ultima vez yo no robe nada.
Camino por las escaleras, pero al llegar a mi cuarto veo a Pablo y Evan revisando mi habitación.
- ¡¿Que hacen?! -Grito furioso.
Odio que me toquen las cosas y ellos lo saben muy bien.
- Buscamos mi teléfono. -Habla Evan como si nada mientras sigue tocando mis cosas.
Ya esta, me canse de esto.
Voy hacia Evan que esta revisando debajo de mi cama.
Lo agarro de la camisa y lo levanto del suelo.
Sin dejar que hable estrello mi puño en su cara.
Me devuelve el golpe y empezamos una pelea.
- ¡Ya basta chicos! -Ignoramos a Pablo y seguimos peleando.
- ¡Si me devolvieras mi teléfono esto no pasaría!
- Yo no te robe nada. -Le doy un rodillazo en la nariz manchando mi pantalón con su sangre.
Un ladrido nos hace parar.
Popy, nuestro perro entra ladrando al cuarto y se acuesta en mi cama, lo que vemos hace que nos soltemos.
- Mi teléfono.
Popy tiene el teléfono de Evan en su boca mordiéndolo.
- Te dije que yo no había sido. -Hablo llamando la atención de mis hermanos.
- Perdón pero..
- No quiero tus estúpidas disculpas, solo váyanse de mi cuarto y déjenme solo.
Me acosté al lado de Popy mientras la acaricio.
Le quito el celular y lo lanzo sin mirar a Evan.
- Hermano...
- Váyanse de una vez.
No dicen nada mas y salen de mi habitación.
Siempre es lo mismo, peleamos todo el tiempo por cosas que creen que hice pero no es así, lo peor es cuando se dan cuenta de que dije la verdad y tratan de disculparse, cosa que les sale fatal.
A veces pienso que mi vida seria mejor si no tuviera hermanos.
Si fuera hijo único seria feliz.
Cierro los ojos y a los segundos me quedo dormido.