Han pasado siete días luego de aquel incidente, mi cabeza al fin había escuchado las súplicas de mi madre, el desespero de Raquel y el sufrimiento de Luke. Desperté del coma, la habitación estaba llena flores rojas por todas partes, mi cuerpo estaba cansado; sentía que aún estaba en aquella noche y que solo habían pasado unos minutos. Mi mente, mi boca, mi corazón, mi alma llamaban a Luke con voz silenciosa y apagada, solo quería contarle que lo amaba y que nunca lo engañaría con su hermano ni nadie. Al escuchar mi voz Luke se levantó del sofá y se acercó hacia a mí, tomó mi mano y sus lágrimas no pudieron contenerse, lloraba desconsoladamente y no entendía el porqué. —Luke mi amor no te traicioné, debes creerme, te amo demasiado; perdóname pero no llores así por mi culpa— —Lois no ll

