Una vez que me levanté de la cama, me senté al lado de Thomas en el sillón del living, por supuesto que Arthur debía estar entre medio de nosotros dos, no podía ser de otra forma. Es una necesidad básica de él estar como una pegatina a Thomas o mí. Arthur no es un perro como cualquier otro, es un integrante más de la familia y eso pasa cuando los dueños humanizan sus mascotas. Hace unos meses atrás me parecía una ridiculez, para mí las mascotas tenían que estar en el patio. No estar durmiendo en los sillones o en la cama de uno. Desde que me mudé con Thomas, Arthur duerme con nosotros y hace todo con nosotros. M he encariñado y ya me agrada un poco más la idea de tener una mascota humanizada, es prácticamente como si fuera nuestro hijo. - ¿Qué haces? - le pregunto a Thomas apoyando mi c

