Nerviosa lo interrumpí: – ¿Más vino? – pregunté agarrando, con mis manos sudadas y algo temblorosas, la botella de vino y su copa vacía. – Si– respondió él. Una vez que rellené su copa. – Disculpa, continua. – le digo. – Lo que te estaba diciendo, que puede llegar a generar un rechazo hacia mí. Es que te he estado siguiendo desde hace unos años. La empresa que intervino para detener la crisis e invirtió en la compañía de tu padre para que pudiera seguir creciendo, fue la mía. Cuando Ricardo, te llamó para saber si querías realizar la muestra en su museo, fue porque yo te recomendé. Estuve presente, estabas tan hermosa con ese vestido rojo y tus labios color nude, te observaba cuando saliste corriendo, no sabía que te pasaba, te seguí hasta el hospital, te bajaste del coc

