06 - Mónica

1341 Words
Tardamos unos minutos en llegar a la cafetería y estacionamos en el parking que estaba justo frente al lugar. Bajamos del coche y comenzamos a caminar hacia el club. La gente que estaba afuera me conocía, y al verme con un bat en la mano, no dudaron en darnos paso. Algunos miraban raro a Sitney, pues ella no era una habitual del lugar, pero en cuanto comenzamos a acercarnos, la atmósfera de la calle cambió. Ya estaba oscuro, y al acercarnos al club, las luces de neón iluminaban las aceras, proyectando una mezcla de colores vibrantes que hacían que el lugar tuviera una energía única. La música retumbaba en el aire, y se sentía tan alta que era casi como un latido constante de la ciudad. La gente en la entrada se movía al ritmo de la música, y el bullicio del club ya comenzaba a filtrarse. —Es hermoso —dijo Sitney, claramente emocionada por la atmósfera. —Dame una razón para no matarte por haberme ocultado este increíble lugar —me dijo con una sonrisa burlona. —Tengo un bat y no dudaré en usarlo —respondí riendo de lado, mostrando el bat en mi mano. —Dos cosas: no te alejes de mí y, por cierto, ahora soy Liliht... —le dije mientras ella asentía. Mi hermano llegó a nuestro lado, con su paso confiado y relajado. —Vamos, tengo tiempo sin venir —comentó, señalando la entrada del club, donde mis amigos ya nos estaban esperando. Antes de entrar, nos encontramos con Jefrey, quien al vernos sonrió y nos saludó. —Hola, Liliht —dijo, y yo le sonreí. Andrés, siempre un poco más extrovertido, estaba vestido con un traje de policía sexy, y Jefrey con uno de militar igualmente atractivo. Ambos tenían los brazos musculosos al descubierto, con los jeans ajustados que les quedaban de maravilla, lo que hizo que Sitney no pudiera evitar soltar un comentario: —Santo cielo, están bien buenos —dijo, haciendo que todos nos riéramos, y ella agregó, —soy Sitney, la mejor amiga de Mo... Digo, Liliht. —Andrés —habló el primero, señalando a su amigo. —Y él es Jefrey —agregó, mirando a su compañero. —Hola —dijo Jefrey, sin poder evitar quedarse un poco atontado viendo a Sitney. —Vamos adentro —dijo mi hermano, y todos asentimos antes de entrar. Al cruzar la puerta, la energía del club nos envolvió completamente. El lugar estaba lleno, como todas las noches, pero esta vez se sentía diferente. El ambiente estaba cargado de una energía eléctrica, mezclada con las luces pulsantes de las barras y los reflejos de los espejos en las paredes. Los clientes frecuentes del lugar estaban dispersos en mesas, con copas de cristal que brillaban bajo las luces, y la pista de baile se encontraba llena de personas moviéndose al ritmo de la música. En la barra, como siempre, estaba Selena, la dueña del club, atendiendo con una sonrisa encantadora. Nos saludó al vernos acercarnos. —Hola, Liliht —dijo, sonriendo al reconocerme. —Esta va por la casa, por ser cliente diaria —dijo, entregándome cuatro pequeñas copas de shot con un líquido celeste que brillaba de manera hipnótica. En el fondo de cada copa, había dos cerezas aplastadas con una ramilla que simulaba una serpiente, como si intentara escapar del vaso. —Gracias —le respondí mientras tomaba las copas y me dirigía hacia donde estaban mis amigos. Al acercarme, noté a una chica que llamaba mucho mi atención que estaba junto a Andrés. Ella llevaba un disfraz impresionante de mujer loba. Su atuendo era espectacularmente detallado, con una chaqueta de cuero que se ajustaba perfectamente a su figura y un maquillaje muy realista. Sus colmillos blancos no eran demasiado grandes, pero sí lo suficientemente notables como para darle un toque impresionante. Entre su cabello rubio, destacaban unas orejas de lobo, y un guante rojo adornaba su mano, completando su look perfectamente. Su belleza era innegable. Me acerqué a ellos, y cuando me vio, su rostro se iluminó con una sonrisa amplia. —Tú eres la Harley Quinn de mi amigo —dijo, y antes de que pudiera responder, añadió, —ya vuelvo. Desapareció entre la multitud, dejándonos a todos un poco sorprendidos. —¿Qué pasó? —preguntó Sitney, visiblemente confundida. Nos encogimos de hombros, y les ofrecí las bebidas a todos. Minutos después, la misma chica regresó, esta vez acompañada de un chico que, para mi sorpresa, era el mismo chico guapo que siempre veía en el club. Esta vez, estaba disfrazado de Joker, con el cabello verde perfectamente peinado hacia atrás y una chaqueta roja de piel de serpiente falsa que dejaba al descubierto su pecho, donde se podían ver varios tatuajes. —Aquí está tu Harley Quinn —dijo ella, señalando hacia mí. —Estás loca —respondió el chico, lanzándome una mirada divertida. —¿Qué te pasa?, ¿Tan poco te crees que no me darías la talla? —dije con una sonrisa arrogante, mientras tomaba un trago de mi bebida. Él rió de lado, claramente intrigado. —Si es mi Harley... —dijo él en tono aterciopelado, la música estaba demasiado alta, y realmente no hubiera captado sus palabras si no hubiera leído sus labios, me dedico un pequeño saludo. —Un gusto, Liliht. Soy Stefhan, y ella es Massiel —agregó en tono alto, señalando a la chica. —Disculpa al idiota de mi amigo —dijo Masiel con un tono ligeramente ruso entre su inglés fluido, sonriendo, mientras Stefhan la miraba de manera divertida. Con sus ojos café claro brillando por las luces me observaban con atención. —No sabe reconocer a una verdadera belleza cuando la tiene frente a él. —Liliht... —dije, alzando la voz un poco para que pudieran escuchar. —Andrés, Jefrey y Sitney —les mencioné, señalando a cada uno de ellos, mientras todos asentían con la cabeza como saludo. —¿Vamos a bailar? —preguntó Jefrey a Sitney, y una sonrisa se dibujó en mi rostro ante la pregunta. Sitney asintió con sus Mejías teñidas de carmesí y se dirigió hacia la pista de baile, donde las luces de neón iluminaban el espacio, creando un ambiente eléctrico y emocionante. —Bueno, vamos, Henry —dijo Massiel, invitando a mi hermano a bailar. Yo los observé por un momento antes de dar un último sorbo a mi copa y dirigirme nuevamente a la barra por otro trago. El chico me siguió, y pedimos dos bebidas más. Selena nos las entregó con una sonrisa, y él se quedó a mi lado en la barra. —Lamento lo de hace rato —dijo, viendo cómo se acomodaba en el banco de la barra. —No me importa la verdad —respondí sincera, sin darle demasiada importancia. Este se acercó más a mí, quedando a pocos centímetros de mi rostro. Lo miré fijamente, sin inmutarme por la cercanía, sus ojos cafés tenían los ligeros destellos de colores de las luces cercanas, era casi hipnotizante, y entonces él susurró: —Estás más hermosa de cerca, Liliht.— dijo de forma baja, contra mis labios, un escalofrío recorrió mi espina dorsal ante su tono de voz. Antes de que pudiera responder realmente, sus labios se posaron sobre los míos, y yo, dejándome llevar, respondí al beso con la misma intensidad. Mis manos fueron hacia su nuca, y empecé a enredar mis dedos en su cabello castaño, desarreglando el perfecto peinado. Nuestras lenguas se movían al ritmo de un vals lento, seductor, y profundamente adictivo. Nos separamos por un momento por la falta de aire, y me alejé de él para tomar un trago de la bebida que acababa de pedir. —¿Bailamos? —preguntó él con una sonrisa, y asentí con calma, ignorando el calor que empezaba a instalarse en mi cuerpo, dirigiéndome hacia la pista de baile junto a él, donde las luces de neón continuaban brillando con fuerza, creando una atmósfera perfecta para dejarse llevar por el instante.
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