Capítulo 35. Mariela. —Es una niña —anunció el doctor Márquez, señalando con precisión un punto en la pantalla en blanco y n***o. Una oleada de emoción indescriptible me invade; mi corazón late con una mezcla de felicidad y una ilusión que me desborda. —¡Una niña! —susurré con la voz entrecortada, mientras el doctor me miraba y asentía con una sonrisa tranquila. —Es una niña muy sana —añadió—, tiene las medidas perfectas en cada parte de su cuerpecito ya formado. Asentí con alivio. El doctor se dirigió a su escritorio y me indicó que ya podía vaciar mi vejiga y vestirme. «No sé cómo supo que tenía tantas ganas de hacer pis», pensé. — Sigue así, Mariela —me recomendó—. Toma tus vitaminas, ahora más que nunca es importante. Debes mantener una alimentación saludable; con el aumento d

