Era un día como cualquier otro, Luis se había ido de su habitación hace unas horas y no podía decir que el tiempo que habían pasado juntos no era especial, había sido maravilloso. Él era atento con ella, dulce, considerado, todo un galán la verdad. Pero como siempre le sucedía ya comenzaba a sentir un poco de incomodidad al pensar en toda la cuestión de la relación, ella no quería sentir eso, quería sentirse segura y cómoda todo el tiempo pero su mente y su conciencia insegura la traicionaban comenzando a generar dudas constantemente. No tenía importancia que fuera dulce o el caballero de brillante armadura, su mente no la dejaba verse en ningún tipo de situación comprometida y eso la asustaba porque tal vez debido a eso su amistad acabaría de la peor manera posible y eso era algo que jamá

