Había pasado una semana entera desde que las amenazas habían cesado, los días eran bastantes tranquilos pero Damián no había vuelto a ser el mismo luego de esas tortuosas semanas en las que se había visto frustrado y nervioso debido a los mensajes que estaba recibiendo, no eran nada fáciles, no lo afectaba nada más a él y podía perjudicarlo eternamente porque en la línea de trabajo en la que él estaba, ser profesional y mantener una imagen era siempre muy muy importante, de hecho uno de los orgullos más grandes y recompensados a lo largo de la carrera de pedagogía era el hecho de saber maneras a los estudiantes en sus dinámicas y la propiedad o imagen que se trasmitiera como profesor. Pensando en todas las consecuencias, él se había sumido en un pánico constante por dos semanas enteras pr

