Las lágrimas saladas de José se mezclaron en algún momento entre el beso que compartíamos. Era cálido, tembloroso, y más que una muestra de pasión, se sentía como una súplica muda. Nunca imaginé que José sintiera algo por mí. Siempre pensé que su atención estaba puesta en Kevin, y no era raro, considerando que Kevin le correspondía de muchas maneras. Supuse que su cercanía era solo eso: amistad y simpatía. Pero estaba equivocado. Me separé de él por falta de aire. Sus ojos verdes, brillando con lágrimas contenidas, me miraban con una mezcla de dolor, ternura y resignación. Con cuidado, limpié sus mejillas con mis pulgares, intentando borrar el rastro salado que su tristeza había dejado en su rostro. Era tan humano en ese momento… tan vulnerable. —Gracias —murmuró con una sonrisa suave, r

