Durante la comida, Svetlana le dijo que no tendría tiempo de salir a bailar ni de pasar tiempo en su compañía. Le quedaban todavía varia cosas por terminar antes de su salida, como arreglar y limpiar su cuarto. En cambio, le propuso que caminaran un rato fuera, sin prisa, bajo la luna, antes que la acompañara a su edificio. Fracaso... ¡Él que ya se había imaginado una noche de locura! Una vez más, la decisión de Svetlana acababa de decepcionarlo. Imposible que no tuviera el mismo entusiasmo. Franck la amaba más, mucho más de lo que ella lo amaba, si acaso lo amaba un poco, pensaba él. Franck prefirió callarse. ¿Para qué contar los tormentos que lo agobiaban? Su relación ya estaba muerta desde hace varias semanas. Escondió su cara. Simplemente aceptó, pronunció la palabra: “de acuerdo”. L
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