04:00 AM
En el sueño lejano, casi viendo al cielo encuentra por fin paz, reposa en la nada y y en todo, puede ver muchos paisajes en color vintage y manipularlos levemente para adaptarlos a su gusto. Luego de tardar horas para conciliar el sueño logró dormir dejándose caer en su propio y reducido infinito. Su cabeza en la almohada dejaba una leve impresión de estar lo más cómodo que se podía, sus manos estaban resguardadas bajo la cobija. La luz que entraba por la ventana arrullaba un dormir tranquilo, y pese a ser débil, era suficiente como para dejar ver su castaño cabello semi-ondulado, una tez pálida al contraste de el tenue brillo.
Sentía de un momento a otro incomodidad, como si algo tratase de levantarlo al mismo tiempo que lastima su plenitud soñante. Ruido, logró identificar que era, y poco a poco era más notorio. Era la alarma de su celular.
-Se que debo despertar, pero no recuerdo el porqué. -Busca al lado de su almohada el teléfono estruendoso, tantea con torpeza la superficie hasta lograr dar con él. -¿A tan temprana hora sonando mi alarma?, debe haber sido un error, me adelanté unos cuantos números de seguro...
La palabra "Emoción" pasa por su mente, pero se desvanece con la misma velocidad que llegó, y no tarda mucho en cerrar sus ojos de nuevo. 04:03 AM...
05:00 AM
Una alarma aún más estruendosa ahoga el silencio en el cual su cuarto reposa, haciéndolo saltar en busca de su celular para extinguir aquel temprano martirio. Mientras más lo busca da la impresión de que este se esconde más entre sus sábanas y cobijas, pero como si fuese poco, el sonido aumenta burlándose de él, lo reta a apagarlo.
-Por el amor de Dios!, ¿Dónde estás desgraciado?, se que te burlas de mi...
Levanta todo de la cama esperando verlo en medio de ella. Con ojos entrecerrados, las sabanas y cobija en mano, enciende la luz del cuarto para buscarlo mejor, pero esta le golpea justo en los ojos dejándolo más aturdido de lo que estaba, la alarma ganó esta vez y se apagó sola. 05:05 AM
Extiende las sábanas en la cama y cuando va a doblar la cobija escucha un golpe en el suelo el cual lo hace abrir sus ojos incluso para tratar de distinguir en toda la ocurra recámara, era su celular, saliendo de su escondite matutino. Luego de encender torpemente la luz, se sienta sobre la cama y lo observa, no tenía ningún daño superficial, era un alivio luego de sentir ese impacto tan fuerte. Lo enciende y desactiva la alarma con resentimiento, al observar la fecha puede ver lo que pone en su descripción: "PRIMER DIA DE UNI". Recuerdos del día anterior inundan su mente dejándole en claro el por qué había puesto una alarma a tan temprana hora de la madrugada.
Vivía en una zona alejada de la ciudad, T. Rivers, no era un pequeño pueblo o alguna barriada, tampoco a mitad de cualquier pista Ínter Estatal, era un distrito cercano el cual converge en zona turística y campos de pastizales que asemejan al trigo, con gélidos vientos matutinos y cálidas brisas en el alba que arrastran a las nubes para arropar al sol. Sus casas altas y rústicas, mayormente de piedra trabajada y madera tratada que perfumába las ventanas y aceras, faroles un tanto viejos pero aun funcionales los cuales son protegidos por las ramas de viejos pinos a costados de sus calles repletas de niebla y amantes. "Muy perfecto para parecer verdad, pero era verdad y casi perfecto" solía decirse así mismo mientras resguardaba sus manos del frío, busco lo que había dejado preparado el día anterior y se arregló lo mejor que pudo, tenía en mente que la primera impresión era importante y más en un mundo repleto de prejuicios. En total unos cincuenta minutos de viaje sin ningún tipo de interferencia por el camino eran los justos para llegar al cuál era su destino, StepWoods University, esto claro, ocurría rara vez, ya que en la mañana mayormente suele frecuentar el transporte público en su zona, desbordando de pasajeros que por poco suelen tener confrontaciones con otros por obtener un espacio e ir a trabajar.
Luego de esperar unos treinta minutos aproximadamente, logra abordar en el transporte siendo empujado por los que le seguían, ya estaba ahí dentro, pero eso no significaba que estaría tranquilo el resto del viaje. Busca su lista canciones que solían distraer su mente, esta mañana era un poco más quisquillosa de lo usual así que rebuscó bien entre su repertorio.
-Estas tres me gustan, pero la segunda es la que le dediqué a Annie dos días antes de que me rechazara... pero si coloco esta antes, y les sumó las dos finales puede que me pierda un rato en su melodía sin pensar en ello... al menos no mucho.
Sabe que suele pensar en voz alta, pero ya le da un poco igual, además, nadie lo escucha, o al menos eso espera.
Mientras va en el transporte, las personas comienzan a bajarse cada vez más, están llegando a la zona céntrica de Cassandra`s City, lugar donde estudiaría por los próximos años y buscaría con anhelo su título de Idiomas. Puestos delante de él, logra ver que se desocupa un lugar en el cual se sienta con satisfacción, era raro que eso ocurriese, pero no había mejor manera de pasar ese trayecto que ir viendo a la ventana el reflejo rocoso que adorna las cumbres en las cuales se escondía su ciudad, muy pocas montañas eran las que daban indicios de una nevada pasada, y en su mayoría entre sol y sombra eran las que ayudaban a darle vida al amanecer citadino. Se quedó dormido nuevamente.
Siente frió, en su cara, en sus dedos y piernas, aunque el pecho estaba un tanto tibio. Era algo cómodo pese a ir sentado.
-Falta poco... ¿Falta poco en realidad?Simplemente cerré los ojos un momento, en cuatro cuadras llegaré y tendré unos diez minutos para conocer el lugar y ubicarse con facilidad en el intervalo de horas libres... Horas... las horas son cortas mientras sueñas... ¡¡¡¿¿¿ESTOY SOÑANDO???!!!
Ahora el motivo de su abrupto despertar era la corneta de un auto al costado de la unidad en donde iba -Muévete imbécil, es luz verde. ¿Acaso estas ciego?.
-¡¡¿¿Luz verde??!!. -El mira hacia atrás y nota una gran aglomeración de gente entrando a la universidad. -Tarde, llegaré tarde si no salgo rápido de aquí. Baja corriendo de su transporte en plena calle, con luz verde y autos yendo en dirección a él, lo único que le pasó por la mente era correr a la acera más cercana y salir en línea recta apuntando a la entrada de la universidad. Varias motocicletas esquivaban
an su paso, y carros pararon gritándole a lo lejos por su acto tan temerariamente estúpido. A medio camino se dio cuenta de lo peligroso que fue eso, más que seguir vivo, estaba intacto. Prometió no volver a hacerlo por el momento.
-Igualmente es gente que nunca veré en mi vida, así que griten lo que quieran, hoy no llegaré tarde.
En cuanto logra subir a la acera, su velocidad aumenta junto a su ritmo cardíaco, tenía cuidado puesto que muchas personas también transitaban en ambas direcciones, así que prefirió mantener un ritmo casi normal para evitar más contratiempos e incomodidades.
-Cuatro minutos para poder llegar, me quedaran unos pocos para buscar el aula, aunque debo estar primero a la entrada y luego si preocuparme por ello.
A su paso, veía que varios chicos también llegaban apurados, chicas corriendo como podían y varios de estos no se habían arreglado por completo aún.
-Se confiaron al vivir cerca, algunos de ellos seguro estudiarán junto a mí, tantas caras nuevas, y sobre todo chicas hermosas e inteligentes.
Se da cuenta que está llegando a la entrada así que disminuye aún más su marcha.
Todos parecen vivir en su mundo, gente agradable y poco conflictiva a simple vista, algo raro de ver en su antiguo instituto público. En la universidad no era necesario llegar siempre puntual, pero en los primeros días era la manera de crear una rutina y obtener la información de cómo sería el plan de estudio, adelanta todo y tendría tiempo libre para... Bueno, en ese tiempo libre podría pensar que hacer, quizá un trabajo a medio tiempo o algún curso que lo ayude en sus estudios.
-Andrew debes concentrarte. -Se dijo a sí mismo. -No estas tarde pero tu grupo ya se adelantó al aula y no tienes ni la mínima idea donde queda, pregúntale a alguien, a quien sea.
voltea y ve a dos chicas lindas hablando entre ellas, se notaba que cursan desde hace tiempo sus carreras, se sintió intimidado por una oleada de vergüenza y se dirigió a un grupo de chicos no muy lejos de allí.
-Hola.. disculpen muchachos. -Dos voltean y lo miran extrañados-.
-Hola chico, eres de los nuevos, se te nota de a primeras ¿Qué pasa?, ¿Estás perdido?. El grupo ahora mira a Andrew, ríen entre ellos pero no en tono de burla.
-En realidad si, ¡me puedes decir donde esta el aula... -Saca un su celular, ahí estaba anotada el aula que le correspondía. -...A2-B2?
-Claro, ¿ves a esas lindas chicas de allá? -Señala a las cuales había visto hace un momento. -Por ahí al final, está tu aula, Nuevo ingreso.
-Bueno, gracias hermano. Apenas supo donde estaba, pedía para que aún ninguno haya entrado, o que su docente llegase. En frente del salón, alcanzó a detener la puerta, ya estaba siendo cerrada por uno de sus nuevos compañeros, el lugar era silencioso y un tanto incómodo, y más aún siendo él la causa de un abrupto sonido luego de chocar sin querer con una de las sillas, todos, o al menos en su mayoría voltearon a verle durante unos segundos, hasta que la voz del docente le invitó a tomar asiento.