Capítulo 1: Los disgustos.
Hundiéndome en mis pensamientos de ego y orgullo escucho que alguien tocar la puerta.
-Entre.- Mando con una voz sutil pero firme.
-Estrellita de mi alma, mi corazón de melón, mi Eva hermosísima, ¿Cómo estás?.- Pregunta enérgicamente mi padre con una sonrisa de oreja a oreja.
-Bien.- Respuesta corta pero concisa.
-Hey, vamos no seas así con tu padre. -Me abraza haciéndome mimos en el cabello.
-Bien a que has venido.-Pregunto sentándome en mi sillón y mi padre en la silla que queda al frente de mi escritorio.
-Mi adorada, tengo una misión para ti. -Dice muy cómodo sonriendo rascándose la nuca.
-Bueno la última vez que tenías una “misión” me enviaste a Escocia a buscarte un Whisky.- Me enfado recordando aquel extenuante viaje.
-Ok, tienes toda la razón, esa vez me excedí pero…(Recuesta sus codos sobre la mesa y apoyando su cabeza en sus manos)… esta vez te va a encantar.- Me guiña el ojo.
-Al grano por favor.- Con sutileza le ordeno que termine con esto.
-¿Te acuerdas tu sueño de viajar por toda Sudamérica?.- Puedo ver la felicidad en sus ojos pero mezclado con misterio, lo que me aterroriza
-Sí, ¿por qué?.- Respondo esperándome cualquier cosa salir por su boca.
-Necesito que vayas allá y visites a tu empresa allí, y luego que visites a tu primo Oliver.- No puede más sonríe pero como si estuviera extasiado por lo que dijo y ante esa cara más seria me pongo.
-Para que necesitas que visite tal lugar.- Con el ceño fruncido me acerco para que vea que me está enojando.
-Adorada, no te enojes pero el motivo de la visite me lo tendré que guardar lo, hasta que llegues allá. Sonríe de medio lado, encogiéndose de hombros.
-¿Puedo confiar en ti?.- Entrecierro los ojos.
-Yo te hice Eva, jamás te dejaría sola con el león.- Se pone la mano derecha al pecho y la otra la alza como si estuviera haciendo un juramento.
-Bueno iré allá aproximadamente dentro de uno o dos meses, ¿Te parece?- Solamente por esta vez (Otra vez), haré lo que él quiere.
-Gracias adorada, mua, mua.- Me empieza a dar besos en la cara, lo que lo aparto.
-Eres caprichoso, ¿lo sabías?-. Pregunto sarcásticamente con una ceja levantada.
-Oh, adorada, como tú lo heredaste de mí, sin embargo, no levantes las cejas que te salen arrugas rápido.- Me besa en la coronilla y como logrado su cometido sale de mi despacho casi saltando.
-Oh, Dios, como mi familia me hace doblar en la apuesta.- Gruño, sobándome las sienes.
Organizo algunos asuntos pendientes, dejo plasmadas unas órdenes a mis empleados y salgo de mi edificio.
-Hola Eros, ¿Cómo has estado?.- Pregunto a mi guardaespaldas. Es igualito al de Anastasia Steel de 50 sombras oscuras.
Pero no me interesa, es que últimamente me han perseguido chicos y él ha tenido que dar unos buenos golpes. Por lo que agradezco que este aquí.
-Bien Srta. Sourbirous.- Me abre la puerta pero antes…
-Por favor Eros dime solo Eva o Evanllelin como gustes.- Sonrió doblando la cabeza.
-Está bien, Srta. Evanllelin.- Se quedó con algo no tan cómodo pero si ajustable.
Entra al carro Ford Runner 4x4 n***o.
--->Fue mi decisión no quería una limosina o un carro que parezca de narcos. ¿Creo?
Toc, toc, toc…
--->¿Qué carajos?.
Escucho alguien tocando a mi ventana por lo que la bajo.
-Oye por favor solo escúchame.- Esa voz es familiar.
---> Oh, no es…
---> Nick…Agh…mi ex novio de mierd…
Bajo el vidrio lentamente, poniéndome los lentes oscuros. No lo quiero ver.
-¿Qué quieres Nick?.- Le resoplo de mala gana.
-Amor, por favor vuele conmigo, solo una cita.- Me ruega.
Él me engaño con mi mejor amiga, lo típico pero esto paso antes de que me convirtiera en millonaria o famosa. Como sea.
-Eh… mira, no quiero nada que ver con usted, además fue usted el del meollo, el agradecería que dejara de molestarme y que se olvidara de mi.- Subo el vidrio pero lo detiene con su zapato. Lo que me sorprende.
-Hey chiquita, un año contigo, y ya me tratas como un completo extraño.- Me gruñe, mirándome con esos ojos chocolate que antes me gustaba pero ahora me dan asco.
-Por supuesto, ya no eres más que eso, un completo extraño.- Volteo al recordar los momentos hermosos que pase con él.
-Oye, lo ves aun me amas, no fue más que una aventura, perdóname.- Con unos ojos de cachorro, me mira buscando consuelo.
-Y… ¿acaso eres Dora la exploradora?.- Pregunto carcajeándome.
-Eh… ya bueno solo… solo… fue algo sin sentido.- Frunciendo su ceño, trata de tocarme, pero me alejo.
-Eso es, lo que estoy haciendo ahora, hablar contigo tiene cero sentido.- Le guiño el ojo. Pero me quiere golpear.
-¡Eros por favor!.- Antes de que terminará la oración escucho como alguien cae al suelo.
-Listo ya nos podemos ir.- Me sonríe atrás de la ventana mi querido Eros. A veces pienso en besarlo pero recuerdo que es mi guardaespaldas y que tengo que mantener el profesionalismo.
Prende el carro y nos vamos a cenar con un inversionista.
***
-Gracias Eros, por lo de hoy.- Le agradezco bajándome del carro. Hemos llegado al restaurante especificado por el inversionista.
Es un edificio alto, con clase al entrar te llevas la sorpresa de que no es oscuro como lo aparenta afuera sino luminoso, paredes blancas, mesas blancas, casi todo blanco. Sin embargo al lado del ventanal casi al fondo es mi mesa.
--->Oh, no a esas mesas les gusta a lo insinuadores. Me advierto. Ante cualquier cosa le escribo a Eros por si caso.
Camino unos cuantos pasos y antes de llegar toma fuerzas.
-Buenas noches Sr. Marcus.- Le extiendo la mano pero me toma de los hombros y me da un beso en cada mejilla.
-Siéntese por favor Srt. Sourbirous y… por favor dígame Derek.- Me guiña el ojo y como estaba previsto me siento algo alejada de él.
-Bueno al grano, usted ha agenda do la cita, porque quiere invertir en una de mis empresas así que de cuanto estamos hablando.- Pongo mi mano derecha en mi mentón dándole a entender que quiero que me responda rápido.
-Hey cálmate tomate un trago de vino, además ¿cita?, eso… me agrada.- Dice con voz ronca.
--->Oh, no, no ha entendido nada. Aghh.
-Perdón no me he comunicado correctamente cita de trabajo.- Arqueo una ceja.
-Jajaja…( Se carcajea profundamente)… tranquila no hay problemas.- Me vuelve guiñar el ojo.
-Tomándonos las cosas enserio quiero invertir 1.900.368 euros en unas acciones.- Me afirma llevándose su copa de vino a su boca.
-Me parece algo acertado, ¿puede especificarme cual empresa es?.- Pregunto ahora yo llevándome mi copa de vino a mis labios.
-La que esta al sur de Francia.- Se acerca cautelosamente a mí.
-Perfecto, enviaré a mis abogados a conversar a más profundidad este tema con usted, cualquier duda o inquietud comunique se directamente conmigo.- Me alejo de él pero ya no queda más espacio estoy muy pegada al respaldar del sillón.
-Ajem… sabe el por qué en realidad de esta “cita” con usted.- Veo el fuego en sus ojos lo que no me está gustando.
-Quería verla en persona y es más hermosa que en las fotos, y si esta cita tiene la doble intensión.- Toma mi mano y sin tiempo para esquivarlo se abalanza y me planta un beso.
Chupándose mis labios con mis dos manos lo empujó hacia su asiento. Me limpio con mi servilleta.
-Permiso pero pensé que esto era por trabajo, sin embargo, veo que me he equivocado.- Me levanto de mi asiento pero me toma de la muñeca.
-Jovencita no se moleste además besa rico, quédese y disguste del vino.- Me ruega, me zafo de su agarre y con mi cara sombría le miro con desaprobación.
-Escúcheme si quiere hago como si nada paso, pero yo… (Me señalo con mi dedo índice)… yo no me voy a quedar aquí, permiso.- Me retiro, no obstante el cabrón me sigue, camino rápido hasta llegar donde esta Eros.
Marcus me toma de los hombros, yo le doy un puñetazo en la cara pero este no le importa y cuando está justo en darme en la cara. Eros lo noquea.
-Gracias.-
-¿Mala cita?.- Pregunta con tono sarcástico.
-Cita de trabajo.- Le corrijo.
Él entiende y nos carcajeamos.
-Por favor llévame a casa.- Le ordeno de forma cansada.
-Por supuesto.- Asiente y me abre la puerta.
***
Llegamos a mi casa realmente no he querido mudarme y vivir sola porque siempre me gusta tener a alguien recibiéndome todos los días o ver que las luces están prendidas.
-Hola, cariño.- Expresa mi madre a lo lejos en la cocina, acercándose para envolverme en sus brazos.
-Hola, mamá.- Digo con cansancio después de todo este meneo.
-Eva, ¿pasa algo?.- Pregunta ella, con preocupación en su tono se sienta en el sofá y da algunas palmaditas a su lado indicándome para sentarme pero me quedo parada a su lado.
-Solo que…un inversionista tenía dobles intensiones para la cita de trabajo y… estoy cansada, eso es todo.- Finalmente me tumbo en unos de los muebles cerca del sofá.
-Cariño, jajaja, es que la manzana no cayó muy lejos del árbol, eres espectacular. Porque lo sacaste de mí.- Se apunta orgullosa de sus genes.
-No, ella salió como yo, los genes de tu padre amor son malísimos, no ves como salió el resto de tú familia.- Le corrige mi papá a mi mamá. En realidad mis primos por parte de mi papá son horribles.
-¿Qué dijiste amor?, por lo que yo se tu hermano tiene cara de sapo pero te apuesto que cuando lo besan no se convierte en príncipe.- Después de decir eso mi madre se carcajea profundamente mientras que mi padre gruñe del otro lado de la casa.
-Ganaste.- Afirmo con una ceja enmarcada.
-Siempre lo hago pero cuando no, solo lo dejo ganar a él.- Dice mi madre parándose y dirigiéndose a la cocina.
-Te prepare la cena cómetela antes de que se enfrié.- Ella me tira un beso en el aire y me da la bendición.
Me voy al baño me ducho, después me dirijo a mi habitación, de allí busco mi cena y comienzo a comer.
Estando en el comedor comienzo a revisar cada notificación en todo el día no toco el teléfono así que darme un descanso después de tanto trabajo es esencial.
Jugando “Can you escape room 100 IIX”, veo un anuncio de una app.
-¿Tik tok?.- Lo susurro, pero igual me acusa una gran curiosidad.
Al descargarla veo que es como una combinación de You Tube e i********:. Lo que me fascina ya que amo las dos plataformas, así que tenerlas en una es como descubrir el Santo Grial.
Escogiendo que tipos de videos me gusta me consigo a varios “Tik tokers” que me gustan podría ponerles como Funkboys pero no se soy nueva es esto.
-Enana, has llegado y nos has dicho nada.- Me riñe mi hermana mayor Evaluna, es extraño que a mis padres les haya gustado tanto el nombre “Eva” que se los impuso a sus dos hijas.