Visita.

1719 Words

Valentina tardó varios minutos en notar lo verdaderamente inquietante. No fue el cuerpo cansado. Ni el recuerdo del calor entre las sábanas. Ni siquiera la ausencia del hombre al despertar. Fue el lugar. Estaba en Rusia. En la casa de Gael. En su territorio. La idea cayó de golpe, como agua helada recorriéndole la espalda. Ese hombre había estado ahí. En la mansión. En la habitación que ella había convertido —ingenuamente— en su refugio. En su espacio sellado. En el único lugar donde creía estar a salvo de todo… y de todos. Y Gael… Gael era dueño de cada centímetro de esa casa. La imagen volvió sin pedir permiso: el arma firme, la sangre oscura manchando el pasto, el cuerpo arrodillado, la vida apagándose con un solo disparo. No se horrorizó por la muerte. Se horrorizó por l

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD